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Tumbado cerca de los restos de las ruinas del Castillo Blanco de Atlantis, la joven Sharia trata de mantener con vida el cuerpo de valiente Nelhir... A lo lejos, los gritos de la batalla en la entrada del castillo resuenan por todo el lugar.

Pese a su concentración por ayudar al joven elfo, Sharia no puede evitar escuchar los estruendos de la batalla, sintiéndose impotente al no poder acudir a ayudar...

Sharia: (Pensando) Este ataque... es una locura. Después de tantos años deciden actuar, enviando a uno de sus miembros a recabar información... Por lo que me ha contado padre, Dark Hand conoce la fuerza de nuestro rey, quién le derrotó en la última batalla. ¿Por qué atacar ahora? ¿Qué ha cambiado?... - Se cuestiona la joven, con un rostro preocupado y la mirada fija en el castillo.

De pronto, ante sus ojos, una extraña luz comienza a emerger al sur del castillo, donde la principal batalla tenía lugar. Sharia se incorpora sin apartar la mirada un solo segundo. La luz se hace cada vez más intensa y unos gritos de dolor y gemidos comienzan a resonar por toda la zona. La joven queda perpleja, tratando de comprender lo que ocurre...

En un instante, su atención cambia cuando escuchar llegar algo desde lo alto. Como si de la caída de un gigante se tratara, una sombra aparece frente a la joven, levantando una gran cantidad de polvo por el fuerte aterrizaje. Al disiparse, la joven logra ver frente a ella una forma imponente, una figura alta portando un gran objeto circular. El capitán de Bronce llagaba por fin, con la mirada fija hacia la brillante luz.

Sharia: ¡Esa luz...! ¡El Rey...! - Exclama la joven con seriedad.

Farko: Lo sé. - Dice con seguridad el capitán, sin apartar la mirada. - ¡Enirith! - Llega de un salto la joven princesa hasta el cuerpo del elfo. - ¡Lleva a Nelhir a la ciudadela! - Exclama firme. Al momento, Tharion llega también, algo más rezagado por el cansancio de la búsqueda y sus aún recientes heridas.

Enirirth no se demora y saca un extraño objeto de su pequeño bolso. Se trataba de un pequeño silbato de singular forma, adornado con acabados dorados. No se de mora en hacerlo sonar. El sonido era casi imperceptible, pero de alguna forma hacía quedar ligeramente en algún tipo de ilusión.

Tras esto la joven princesa acerca sus manos hasta el joven elfo y observa sus heridas. Al verlas, un gesto en su rostro hace llamar la atención de Sharia. No había duda de que las heridas de joven Lerethir eran realmente graves.

Sharia: Tch... - Se vuelve furiosa al ver el rostro de su compañera, sintiendo algunas dudas de su decisión.

Farko: Sharia. - Llama serio a la joven. - Lo has hecho bien. - Le comenta. La joven siente un ligero alivio, pero no apacigua su rabia. - Tharion me lo ha contado todo.

La joven vuelve la mirada hacia el joven Drakker, quién llaga por fin hasta ellos, resoplando. Ambos se miran unos segundos, con un rostro más calmado, pero distante.

Entre tanto, algo parece acercarse entre los oscuros árboles. Tharion y Sharia posan su mirada hacia los jardines, pero por alguna razón Farko y Enirith no lo hacen, como si supieran de que se trataba.

El joven Drakker fuerza la vista entre resoplidos, y pronto una figura se deja ver, sorprendiendo a Tharion. Frente a el, los ojos de un depredador. Tharion permanece en su posición y los ojos de la bestia se clavan en su mirada.

Tharion: ... ¿Un gato gigante?... - Se pregunta seriamente.

Enrith: Su nombre es Ferneas, es una Ïnorhien. - Le explica al confundido joven.

Sharia: Hacía tiempo que no lo veía...

La elegante bestia alvina llega de un brinco hasta Enirith, quién le hace una pequeña caricia, haciando que esta se recueste, quedando su lomo a la altura de la joven.

Farko: Bien. No hay tiempo que perder. - Avanza unos pasos hasta el joven elfo. - Ya sabes que hacer, princesa. - Monta al joven elfo con cuidado sobre los lomos de Ferneas.

Enirith: Lo pondré a salvo. - Afirma con seguridad. Rápidamente monta también sobre el algente animal. - (Pensando) Padre... - Desvía su mirada hacia la fuente de luz.

Farko: Tranquila. - Posa la mano sobre las de la joven noble. - Bajo ninguna circunstancia dejaré que esta ciudad caiga. - Sonríe. - Y vuestro padre tampoco.

Enirith lanza una fugar sonrisa por las palabras del capitán. Pronto asiente y se dispone a marchar.

Enirith: Vamos, Ferneas. - Debemos salvar a nuestro compañero. - Le dice con firmeza.

El elegante Ïnorhien suelta un corto rugido y se lanza en dirección a la ciudadela.

Tharion ve como se alejan, mirando a su compañero herido con seriedad.

Farko: Bien. - Se adelanta hasta los dos jóvenes. - Acabemos con esto. - Se ajusta su escudo en el brazo.

Sharia y Tharion observan detenidos al viejo capitán. Pronto este se lanza en dirección a las puertas del castillo. Sharia salta detrás con decisión.

Tharion echa un último vistazo en la dirección de la princesa... Suspirando, alza uno de sus puños en esa dirección...

Tharion: Discúlpame... Nelhir. - Susurra. - Esta vez... lo conseguiré. - Baja el puño y cogiendo aire se lanza tras Farko y Sharia.

Por el camino...

Sharia: Capitán... - Llama al veterano frente a ella. - Esa luz ha sido... la Esencia del rey, ¿Verdad?... - Pregunta sospechando.

Tharion, quién conseguía alcanzarlos, logra escuchar la pregunta de su compañera, llamando su atención al escuchar esa palabra.

Farko: En efecto. - Afirma serio. - Y estoy seguro de que sabes lo que significa...

Sharia: ...

En ese momento, Tharion recuerda la historia que el veterano capitán le había contado en el mirador...

~~ Recuerdo ~~

Farko: Hace ya más de 90 años comenzaron a suceder extraños fenómeno a los poseedores de la Esencia. La esencia comenzó a consumir sus cuerpos y cuanto más la usaban o desarrollaban más rápido les consumía. Poco a poco iban muriendo al quedar totalmente consumidos, cómo si les hubieran arrebatado su espíritu. Otros pocos se rehusaban de usarla y desaparecían. Algunos que aguantaban de alguna forma obtuvieron una muerte realmente cruel al llegar al límite, pues sus cuerpos explosionaban en un estallido de energía que no dejaba rastro alguno de ellos... - Recuerda con lamento. - Al final llegó un punto en que solo quedábamos unos pocos y se prohibió el uso de esta en cualquiera de los cuatro grandes Reinos de Exelium, dando por extinguido su poder. Después de eso, a las siguientes generaciones les fue negado el conocimiento de su existencia para así evitar que estos sufrieran las mismas consecuencias de su uso. Dejaron caer toda esperanza en el olvido.

~~ Fin del Recuerdo ~~

Tras estas palabras el joven Drakker aprieta los puños y se adelanta hasta sus compañeros de un salto.

Tharion: Yo... - Llama la atención de ambos atlanters. - ... ¡Haré lo que sea necesario para proteger este mundo! - Comenta de repente con gran seriedad.

Sharia: (Pensando) ... ¿A qué demonios viene eso ahora?... - Se pregunta confusa. - (Pensando) ¿Por qué dice eso? ¿Es que no entiende lo grave que es la situación?

Farko: ... Je.... - Suelta repentino. - ¡Jaajaja! - Se ríe el veterano.

La joven queda totalmente atónita ante las incomprensibles carcajadas de su superior, tratando de buscar una causa a su comportamiento...

Sharia: ¡No entiendo nada! ¡Esto es serio! - Se molesta.

Farko: ¡Tharion! - Llama al joven. - ¡No aceptaremos una derrota, ¿verdad?! ¡El rey no debe caer! - Reclama sonriente.

Tharion: ¡Sí! - Asiente con seguridad.

Farko: ¡Sharia! ¡Daremos nuestras vidas...! ¡Antes que dejar caer a nuestro pueblo en la oscuridad! ¡¿No es así?! - Pregunta alegre el viejo guerrero.

La joven puede ver la firme disposición en los ojos del ex capitán. Una sensación de fortaleza recorre su cuerpo, comprendiendo los fuertes sentimientos de sus compañeros...

Sharia: Eso... - Suspira. - Está más que claro. - Sonríe tras comprender las palabras de sus dos compañeros. Tharion se alegra al ver el gesto de la joven y, seguro, vuelve la mirada hacia la batalla.

Farko: ¡Bien! ¡Una vez aclarado todo...! - Exclama con fuerza. - ¡Salvar este buen reino...! ¡Es Nuestro Deber!

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