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Braïnmhirn, el implacable Escudo de Bronce, lanza por los aires al grupo de Mörthul, salvando la vida de los jóvenes atlanters... El grupo de demonios tiembla inseguro, pues ante ellos, el legendario "Braïntheirn" (Capitán de Bronce) interviene firme y decidido a poner fin a esta batalla...

Demonio: ¡Jefe, debemos retirar...! - Exclama miedoso buscando al Jefe Demonio. - ¡¿Dónde está el Jefe?!

Jinete Arrasador: (Pensando) ¡Erg! ¡Ese maldito cobarde! ¡Pienso matarle cuando le vea! - Gestea con rabia.

Arrasador: ¡Señor! ¡¿Qué hacemos?! ¡Ese hombre...! ¡No conseguiremos completar nuestra misión a tiempo!

Jinete Arrasador: (Pensando) ¡Egh! Es verdad que no esperaba encontrarnos con alguien como él tan rápido... Pero... - Aprieta con fuerza su arma. - ¡Escuchad! ¡Solo es un viejo humano! ¡Los dos jóvenes están fuera de combate! ¡Está solo él!

Demonios y Arrasadores: ¡Cierto! ¡No podrá luchar contra todos nosotros a la vez! ¡Siii!

????: ¡¿Qué os hace creer que ha venido solo?! - Se escucha una dulce voz de entre los árboles

Con gran rapidez, una joven humana se incorpora hasta los tres atlanters de un salto...

Sharia: Esa voz...

Farko: Jej, justo a tiempo... Señorita Enirith. - Se incorpora seguro.

Tharion: ¿Mm...? ¿Quién eres? - Se cuestiona intrigado.

Sharia: Ella es... la hija del rey Algriant, la princesa Enirith Lainork. - Explica.

Tharion: ¡¿Princesa?! - Exclama sorprendido.

Enirith: No dejaré... Que mi padre pierda esta batalla. - Comenta con seriedad. - ¡Adelante!

Tras esta orden, un fuerte rugido de cascos y pisadas asaltan los jardines del Castillo Blanco. Para desgracia del grupo de demonios, eran las fuerzas del castillo...

Jinete Arrasador: ¡¡....!! - Observa impactado.

Jinete Humano: ¡Vamos! ¡Por el rey y la princesa de Ázharon!

Soldados Humanos: ¡¡¡Siiii!!!

Rápidamente, el grupo de demonios es consciente de su inferioridad y la clara derrota, por lo que sin ningún tipo de orden, los demonios y los jinetes arrasadores parten en retirada hacia la Grieta Oscura... La huida es rápida, pero los soldados humanos arremeten con ferocidad, llevándose por delante a varios de ellos antes de que alcanzaran el portal.

Demonio Arrasador: ¡¡Esto no quedará así malditos humanos!! - Grita furioso mientras atraviesa la Grieta.

Los refuerzos del castillo persiguen a los últimos demonios que quedan por la zona, hasta que un fuerte estruendo llama la atención de todos...

Enirith: ¡Viene de las ruinas! - Exclama mientras termina de arreglar unos vendajes a Tharion y Sharia.

Farko: ¡Teniente! - Llama a uno de los soldados. - ¡Quedaos aquí y vigilad la Grieta!

Teniente: ¡Bien! - Saluda firme.

Farko: Mi señora, llevaos a Tharion y Sharia al interior del Castillo y escondeos allí.

Enirith asiente firme, pero rápidamente es interrumpida...

Tharion: ¡Ni hablar! - Se incorpora.

Farko: ¡Estás herido, idiota!

Tharion: ¡Aún puedo ponerme en pie! ¡Pienso ir a luchar! - Contesta furioso.

Farko: ¡Tch! - Aprieta los dientes, mirando con dureza al joven.

Los ojos de Farko comienzan a generar un ligero brillo por la tensión... Y pronto su gesto comienza a cambiar...

Farko: (Pensando) Esta sensación... - ~~ (Recordando) ~~

"¡Yo! ¡Tharion Drakker! ¡Juro ante todos que me convertiré en un gran Guardián! ¡Entrenaré duro! ¡Haré que la Esencia vuelva a nosotros! ¡Y lucharé por la libertad y la justicia de Exelium! ¡LO JURO!"

Farko percibe los sentimientos de Tharion, quién una vez más le demuestra al veterano capitán que su alma está dispuesto a seguir luchando por su objetivo... hasta el final.

Sharia: Yo... también voy. - Se incorpora.

Enirith: Sharia...

Sharia: Como miembro de Los Guardianes, es mi deber luchar con todas las fuerzas que me queden para defender este reino. - Dice con gran seriedad.

Tharion: ¡Eso es! - Sonríe por las palabras de la joven, pero esta le aparta rápidamente la mirada, con un gesto frío y algo tímido, haciendo que Tharion quede algo confuso, pero igualmente sonriente.

Farko: (Pensando) Hm, ya veo... Hasta ayer mismo ella le ignoraba totalmente... No hay duda de que tienes algo que no se aprecia a simple vista... Tharion Drakker. - Observa detenido. - Está bien, no hay tiempo para disputas. - Coloca el escudo en su espalda. - ¡En marcha!

Prestos, los cuatro marchan hacia las ruinas, dejando a los soldados al cargo de la zona. Por el camino logran escuchar el estruendo de la batalla en las puertas del Castillo Blanco. Enirith no puede evitar mostrar un gesto de preocupación...

Farko: Tranquila. - Comenta seguro a la joven princesa. - Tu padre estará bien. No por nada es el rey de este reino. Confía en él.

Las palabras de Farko infundan confianza al preocupado corazón de la princesa, quién pronto recupera la confianza. Sharia queda pensativa tras escuchar la conversación, pues de alguna manera entiende la preocupación de la joven noble, pero su sentimiento es algo diferente y más complicado...

Tharion: ¡Ahí están! ¡Veo las ruinas! - Exclama con entusiasmo mientras acelera su ritmo.

Farko: ¡Espera Tharion ¡No sabemos quien puede estar ahí! ¡Podría ser una trampa del enemigo! - Le dicta con fuerza, pero el joven ya se encontraba bastante lejos y no logra oírlo. - ¡Tch! ¡Maldita sea! - Intenta alcanzarlo, pero el paso de la edad había ya consumido esa gran vitalidad y resistencia de la juventud. - (Pensando) Es inútil... Ya no soy el que era... - Se enfada consigo mismo.

Sharia: ... - Mira con seriedad a Farko.

Al instante, Farko es consciente de que debe tragarse su orgullo y con confianza dirige su orden.

Farko: ... ¡Adelante! ¡Tened cuidado! - Asiente con firmeza.

Enirith: Yo me quedaré. - Contesta segura. Farko la mira asombrado. - Ve con él, iremos detrás. - Le dice con seguridad a la joven Vlaint.

Sharia recibe la orden y presta acelera el ritmo para alcanzar al joven Drakker.

Farko: ... No te de lastima dejar a un viejo atrás, princesa. Sería una deshonra para mi cargar con el peso de ser una molestia para la nueva generación...

Enirith: ... No digas tonterías. Tu siempre has sido y serás una fuente de inspiración para este reino. Sabes que el rey y yo siempre te hemos considerado parte de la familia, así que deja de decir estupideces. - Comenta con dureza la joven. El veterano capitán queda totalmente mudo y arrepentido. - Esos dos saben cuidarse solos, no necesitan mi ayuda. Ahora solo debemos centrarnos en ayudarlos y ganar esta batalla.

Farko: ... ¡Sí, mi señora! - Afirma con firmeza. - ¡Sea como sea! ¡Este reino verá... un nuevo Amanecer!

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