FANDOM


La bella ciudad de Atlantis se iluminaba con la luz de una estrella, pero no se trataba de un astro del universo, era la cálida luz del alma de su rey. Algriant Lainork abatía con sus últimas fuerzas a la horda de demonios que invadían su castillo, pero con un caro coste... Pues el noble rey hacía uso del poder entregado por los antiguos Dioses, la Escencia, con la cual antaño se logró hacer frente a los enemigos, pero que más tarde se convirtió en una sentencia de muerte para quién hicieran uso de ella...

Ciudadano: ¿Ya es de día? - Se levantaba frotándose los ojos.

Mejer del ciudadano: ¡Cariño! ¡Debes ir a trabajar!

Vecino: ¡Hola vecinos! ¡Disculpad, pero no se trata de la luz del amanecer! ¡Mirad! - Señala estupefacto. - ¡Toda esa luz proviene del Castillo Blanco!

Un enorme grupo de soldados avanzan con rapidez por las calles de la ciudad...

Soldados: ¡Vamos! ¡Deprisa! ¡El rey está en problemas!

Ciudadano: ¡Qué demonios está ocurriendo!

La luz comenzaba a menguar ya, y la oscuridad de la noche volvía a cubrir el cielo, pero algo más clara ya, pues las primeras luces del día aclaraban muy débilmente aún el horizonte estrellado... En las puertas del castillo los guardias se incorporaban lentamente del fuerte destello del ataque del rey...

Guardia: ¡Dioses Creadores! ¡Que fuente de poder tan abrumadora! - Aparta sus manos de la cara.

Guardia 2: ¡Mirad! ¡Los Demonios!... ¡Han sido derrotados!

Guardia: ¡El Rey los ha derrotado! - Se alegra. Pero su ánimo se ve rápidamente menguado al observar el lugar en el que se encontraba en noble señor de Ázharon. - ¡¡Se-Señoooor!!

El valiente rey se desmoronaba ante los ojos de sus hombres, desplomándose en el frío suelo de la plaza... Uno de los guardias se acerca presto a ayudarlo...

Guardia: ¡Majestad!... - Trata de ayudarlo. - ¡¡...!! ¡Por todos los...! ¡¿Qué es esto?!

El conmovido guardia no podía creer lo que estaba viendo. El cuerpo de su rey... Se agrietaba. El uso de la Esencia había pasado factura al cuerpo del noble, el cual se iba consumiendo por dentro poco a poco...

Guardia: ¡A- Ayudadme! - Grita desesperado. - ¡Debemos ponerlo a salvo y llamar al doctor de la corte! ¡Hay que salvarle!

????: ... ¿Salvarle? - Se escucha una bronca voz entre el reciente humo. Los soldados quedan consternados pro la voz. - Ya no podéis salvarle... Ya está muerto.

De entre los escombros del ataque, allí, entre la oscuridad, una sombra se alzaba corpulenta. Unas negras alas se desplegaban lentamente entre las tinieblas...

Guardia: No... No.... - Murmura con terror.

Melkroth, el enorme demonio de Ilterión, surgía de una pequeña Grieta Oscura oculta en el suelo, más no ileso, pues uno de sus brazos había desaparecido, desintegrado por el ataque del rey, con algunas que otras quemaduras en sus alas, cuerpo y rostro...

Melkroth: ... Demasiado poco ha faltado para que este maldito humano... acabara conmigo. - Da un paso hacia delante. Algunos demonios comienzan a emerger tras él desde la Grieta. - Hm... - Levanta su reciente muñón y lo mira serio. - Realmente no creí que de verdad fueras a usar la Esencia... Caso error... Me has decepcionado, Algriant Lainork.

El enorme demonio avanza lenta pero firmemente hacia el guardia y el cuerpo de Algriant, portando en su mano restante la espada Kih' Trüum. Los demonios avanzan con él, con un rostro de sed de venganza... Los guardias, bloqueados, pierden toda esperanza...

Malkroth: Hasta aquí llega tu honor... Destruiré tu reino de una vez por todas... - Alza su arma, dispuesto a acabar con la vida del guardia que cubría el cuerpo de su rey.

Pero la acción del demonio es detenida por un movimiento inesperado. Entre los brazos del guardia, el noble rey de los hombres, movía lentamente su cuerpo, tratando de incorporarse...

Guardia: ¡Mi-Mi señor!...

Algriant: ... El Honor... nunca podrá ser vencido por la oscuridad... - Pronuncia débilmente entre una angustiosa tos, alzándose con muchas dificultades ante el corpulento caudillo. - Yo podré caer... Pero mi reino no caerá ante ti. - Alza su mirada, inquebrantable, orgulloso. Una luz brilla en sus ojos. Firme como el gran rey en que se había convertido.

Melkroth: ... Es increíble que aún vivas. Sin duda eres algo más que un hombre mortal. Pero esta vez... Yo gano.

Melkroth no duda en lanzar a Kih' Trüum contra el rey humano, quién ya simplemente no podía hacer nada por evitarlo. Su propia voluntad era quién le había dado esas últimas fuerzas para alzarse ante su enemigo, para morir en pie.

Desde la torre, el comandante se incorporaba de la cegadora luz. Al abrir los ojos, Daroth, solo era capaz de contemplar la horrible escena. Sus ojos se abrieron como platos, viendo como la enorme espada de Melkroth caía sobre el cuerpo de su rey.

Un conjunto de gritos y rostros horrorizados envolvían aquella escena. Los demonios iniciaron su ataque contra los guardias restantes. Algriant miraba al cielo con orgullo, esperando el camino para reunirse con sus antepasados. Su final había llegado...

Y sin más, la espada cayó... Pero un sonido totalmente inesperado acompañó aquella ejecución... Era un sonido contundente, seco, y con un tono más bien... metálico.

????: ... El rey caerá algún día... Pero no será bajo tu mano.

Un símbolo, un pensamiento, una idea, una voluntad... Esto era lo que interfería una vez más en esa noche en la misión de La Muerte. Kih' Trüm se había topado con la dura coraza de la esperanza. Braïnmhirn, un enorme escudo de bronce, se interponía en la ejecución del noble rey.

Melkroth: ¡¡Ergh!! ¡¡Tú!! - Exclama furioso.

El veterano ex capitán y jefe de la guardia hacía honor a su posición. Farko Wytern llegaba para alzar el escudo que protegía la voluntad de del todas las almas del reino.

Farko: ¡¡¡Ahora!!!! - Grita con fuerza.

Dos sujetos se incorporaban de un salto hasta los demonios que se disponían a atacar a los guardias restantes...

????: ¡Sentimos el retraso! - Asesta un fuerte puñetazo a uno de los demonios.

????: ¡Evacuad al rey! - Grita a los soldados otra voz.

Soldado: ¡El muchacho de la inscripción! ¡Tharion Drakker, si no me equivoco!

Soldado 2: ¡Esa es Sharia Vlaint!

Melkroth: ¡¡...!!

Un giro inesperado había sorprendido la terrible situación. Farko, Sharia y Tharion llegaban a la batalla justo a tiempo para defender el Honor de su rey... Pero ninguna victoria estaba ya sentenciada... Algriant estaba fuera de combate, el enorme caudillo aún seguía en pie, una nueva Grieta había aparecido y una horda de demonios estaba preparada para cumplir su misión...

Continuará... Editar

<<Capítulo Anterior/Siguiente Capítulo>>