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Gritos, dolor, sangre y muerte... Es la canción que acompaña ahora la oscura noche en el Castillo Blanco. Una horda de demonios provenientes de las oscuras tierras de Ilterión arremeten contra los valerosos soldados de Atlantis. El poderoso demonio Melkroth hace frente ahora al noble rey Algriant... Muchas bajas de cada bando salpican el campo de batalla...

Algriant: ¡Melkroth! - Ruge con fuerza batiendo su dorada espada contra el demonio.

Melkroth: ¡Ergh! - Logra bloquear el ataque, con algo de dificultad, pues Nelethir, la espada del rey, no era un arma cualquiera. - ¡Esa maldita espada tuya! ¡Pero esta vez no caeré ante tu hoja!

Algriant: (Pensando) Esa espada... Es posible que sea... - Observa analítico el arma del enorme demonio.

Melkroth: Como ya ves, no he perdido el tiempo estos últimos años... Tras muchos años de búsqueda he conseguido hallar los fragmentos de la legendaria espada de mis antepasados... Y con la ayuda de mis mejores herreros ¡he conseguido reforjarla! ¡He aquí a Kih' Trüum! ¡La Sepultadora de las Tinieblas!

Algriant: (Pensando) Maldición...

El corpulento demonio asesta una serie de rápido y potentes golpes con su gran espada al veterano hombre de Atlantis. Pero Algriant responde a los ataques con habilidad, una gran destreza que había adquirido en sus largos años. El impacto de las ambas hojas resuenan con gran fuerza por todo el campo de batalla. El poder de ambas hojas hace sacudir notablemente la tierra su alrededor.

Ambos luchadores demuestran su gran habilidad. Pronto ambos retroceden frente al ataque del otro, rápidamente se incorporan y agarran con fuerza sus espadas, una extraña energía comienza a fluir por sus armas y sus cuerpos y ambos dan un potente salto hacia delante, haciendo impactar nuevamente ambas hojas, pero esta vez, el impacto parece descargar una gran cantidad de energía que es liberada por todo el campo de batalla. Una fuerte corriente de aire empuja a algunos soldados y demonios que se hallaban más próximos a los dos poderosos luchadores. Todos quedan impresionados por la cantidad de energía.

El estruendo llega hasta los oídos del joven Nelhir, quién avanzaba ágilmente entre la batalla en su misión para encontrar la Grieta Oscura...

Nelhir: (Pensando) Debo darme prisa... - Hecha un rápido vistazo hacia el estruendo, mientras dispara una certera flecha contra un demonio volador.

El joven elfo avanza rápidamente y pronto unas extrañas luces provenientes de detrás de unas pequeñas ruinas del oeste del castillo llaman su atención. Raudo se acerca a investigar, acercándose con sigilo se esconde tras na pared de las ruinas y con cuidado se asoma para investigar... Ante él, en el suelo, una enorme grieta centelleaba con oscuras llamas rojas, unos pocos demonios surgían de la grieta con oscuras sombras entre la oscuridad de las ruinas.

Nelhir: (Pensando) Bien, aquí está... Veamos... - Hecha un rápido vistazo a su alrededor. - Eso es, derribaré las ruinas sobre ellos y... ¡Tch! - Se ve interrumpido al verse obligado a bloquear un rápido cuchillo dirigido hacia su cabeza, el cual consigue rozar su mejilla.

????: ... No voy a permitirte hacer eso, maldito elfo... 

De entre las sombras de las ruinas una misteriosa joven encapuchada consigue interrumpir la misión del joven elfo. Nelhir se incorpora y rápidamente prepara un disparo contra su atacante. La flecha sale disparada, pero la encapuchada la esquiva realizando un salto con gran habilidad, cayendo sobre el elfo con dos afilas dagas dispuestas a atrevasarlo. Nelhir dispara nueva y velozmente otra, pero para su desgracia, esta acaba errando por un lado de la demonio.

Nelhir: ¡Tch! - Cae al suelo de espaldas, bloqueando con dificultades las manos de la demonio con su arco, quedando a unos pocos centímetros de las afiladas dagas de la joven. - ... Así que has venido a por tu hermano ... Naerith. - Comenta el apurado elfo aguantando con dificultades la arremetida de la joven.     

Ambos ejercen fuerza para superar al otro, pero la fuerza del joven elfo se ve superada por la de la joven demonio, pues su raza posee una fuerza más desarrollada, aunque no apreciable a simple vista, pues su anatomía es más bien delgada. A su alrededor, el grupo de demonios observa la escena y sonríen burlones ante la negativa situación del elfo...     

Naerith: ... No voy a permitir que lo torturéis. - Le comenta con gran seriedad mientras hace cada vez más presión contra el arco del elfo. - ... Y tú vas a morir hoy aquí.      

La joven apoya su peso contra el cuerpo del joven, y con un pie logra inmovilizarle las dos piernas al joven elfo, quién ahora no conseguía zafarse de ninguna forma de la joven...     

Nelhir: (Pensando) ¡Tch!... maldita sea... Creo... creo que esta vez si es final... - Asume el elfo con desesperanza, pues contra la fuerza física de la demonio nada puede hacer. - (Susurra) ... Bueno, al menos tengo la conciencia tranquila.     

La joven demonio muestra una mueca extrañada por las palabras del joven elfo, quién sonríe mientras cada vez hace menos fuerza. Naerith detecta la cada vez más notable falta de resistencia en el elfo, pero no detiene su ataque... Finalmente, Nelhir, desliza con un rápido movimiento su arco, haciendo que las dos pequeñas dagas de la joven acaben clavándose en su pecho lentamente. La joven mira con seriedad a los ojos de Nelhir, pero para su sorpresa, aguantando un inimaginable dolor, el elfo le muestra una ligera sonrisa.     

Naerith no entiende el motivo de este, pero pronto se da cuenta. Nelhir había aprovechado el anterior ataque para lanzar una aparentemente errante flecha que esta esquivó, pero la flecha no había errado su rumbo en ningún momento, pues el elfo la había disparado de tal manera que se clavara en una pequeña fisura de las desgastada paredes de la ruinas... Pronto, unos ligeros escombros comienzan a caer del techo de la ruinas. El lugar se desmoronaba sobre la Grieta.     

Naerith: ¡Tch! ¡Maldito elfo!     

Nelhir: Jej... Esta será nuestra tumba... - Sonríe entre pequeños hilos de sangre que caen por su boca. - (Pensando) ... Es hora de pagar mis "crímenes"...      

El grupo de demonios se alarma y pronto comienzan a huir indignados y sin ninguna otra opción. Algunos comienzan a ser golpeados por las grandes rocas que caen, pero la mayoría consiguen entrar nuevamente a la Grieta y volver a Ilterión. La joven demonio busca desesperadamente una salida, pero es demasiado tarde...

Nelhir: ... Es inútil... No podrás escapar... - Asegura el dolorido elfo.

La joven demonio se detiene unos segundos tras ver que las rocas terminan por cerrar todas las salidas posibles de las ruinas. Una pequeña antorcha que cae rodando desde el techo se mantiene con dificultades entre los escombros, luchando a duras penas por mantenerse, alumbrando con una tenue luz la pequeña sala en la que quedan atrapados ambos jóvenes. Tras unos minutos el derrumbe parece detenerse. Un seco silencio envuelve la pequeña sala... Nelhir levanta levemente su cabeza hacia la joven, comprobando si aun seguía allí...

Nelhir: ... Ugh, ugh. - Toce dolorido. - Jej... Parece que nuestro fin se va a demorar un poco... - Comenta sarcástico.

Pronto la joven se vuelve hacia él con un gesto de ira en su rostro. Comienza a avanzar hacia él, desenvainando otro pequeño cuchillo... Naerith llega hasta él cabizbaja y pisa el pecho del joven con su pie... Levanta su arma con amabas manos con la intención de acabar con la vida del elfo...

Nelhir: ... Hazlo. Al fin y al cabo naciste para eso...

Naerith: ¡Cállate! - Se exalta.

En ese momento su cara queda al descubierto. Nelhir se asombra al ver algo que no esperaba en el rostro de la joven, pues por su rostro corrían lo que parecían ser unas lágrimas, que terminan por caer en el rostro del joven.... Eran las lágrimas de alguien que había sufrido... eran las lágrimas de una hermana que no podría salvar a su hermano... Nelhir queda totalmente abrumado ante aquel rostro... pues para nada coincidía con el rostro de una despiadada asesina...

Nelhir: ... ¡Por qué lloras! ¡Ya habías hecho esto otras muchas veces! - Exclama furioso al no comprender el gesto de la joven.

Naerith: ¡Cállate!... - Grita con rabia. - ¡Tú no sabes nada! ¡Nada!

Nelhir: ¡Tgh! ¡Acaba conmigo! ¡No trates de confundirme! ¡ERES UNA ASESINA!

Nelhir se lanza instintivamente con todas sus fuerzas contra la joven y le arrebata el cuchillo, cayendo sobre la joven, alzando su arma contra ella... Pero se detiene al ver que la joven no ofrece resistencia... Naerith agacha la mirada con un gesto de rabia, como aceptando su muerte. La sangre del joven elfo comienza a caer sobre la joven...

Nelhir: (Pensando) ¡Maldita sea! ¡Por qué dudo! ¡Ella es una asesina! ¡Debo... Acabar con ella!

Naerith: ¡Vamos! - Exclama con algo de inseguridad entre unas pocas lágrimas, pero con una mirada firme y dura. - ¡¿Acaso no soy un monstruo?! ¡Pues adelante!

Nelhir aprieta los dientes rabioso y confundido. Su pulso comienza a temblar. Pronto alza su mano dispuesto a realizar el ataque. Naerith cierra sus ojos y se prepara.

Naerith: ¡¡¡¡TCH!!!! ¡¡¡GRAAAAAAAHHHH!!! - Ruge dispuesto a atravesar a la joven.

Pronto, el impacto del cuchillo se escucha en toda la sala. Un frío silencio envuelve nuevamente la sala... Las débiles llamas de la pequeña antorcha se zarandean por la corriente de aire generad por una pequeña roca que cae cerca de esta, lanzando pequeñas y débiles estelas de luz que oscurecen e iluminan la sala.

Nelhir: ... No puedo hacerlo... - Susurra decepcionado... - No puedo hacerlo...

La joven abre lentamente sus ojos tras las palabras del joven, y delante de ella, ve el cuchillo clavado en el suelo a unos pocos centímetros de su rostro, cosa que le hace sorprenderse.

Naerith: ... - Mira al joven elfo.

Nelhir: Ya... no sé que es lo correcto... ¡Agh! - Se duele por las heridas, cayendo hacia un lado de la joven muy dolorido. La joven queda bloqueada por lo sucedido con la mirada perdida haca el inestable y agrietado techo.     

Las ruinas no tardan nuevamente en comenzar a desmoronarse otra vez... Las pocas luces que iluminaban el recinto comienzan a desaparecer entre los escombros y el polvo. El joven elfo respira con dificultades, pero aún consigue aguantar las mortales heridas, gracias a las características de su raza... pero no tardaría en caer por la pérdida de sangre... Su vista comienza a nublarse, allí, con la mirada perdida en la oscuridad, el joven elfo comienza a cerrar lentamente sus ojos... Una serie de imagines y recuerdos le llegan borroso a la mente. Pronto, ve borrosamente como el techo comienza a resquebrajarse y a caer sobre él... Su fin había llegado.     

Nelhir: ... "Qué la luz ilumine mi oscuridad"... - Cierra sus ojos.     

????: ¡¡¡¡¡¡NELHIIIIIIIIIIIIIRRRR!!!!!!!      

Como si de una pesadilla despertara, el joven elfo abre con impresión sus ojos, dejando ver como una gran cantidad de escombros salen disparados fuera de su posición, como si una fuerte ráfaga hubiera arrasado con las ruinas, arrastrando todos los escombros que caían. Su mirada se debía perpleja hacia el rugido de su nombre, con dificultades, logra visualizar una forma en el aire. Alguien que lanzaba su puño en la dirección de los escombros.      

Nelhir: (Pensando) ... ¿Esto en un sueño?... ¿Estaré ya muerto?... - Piensa desconcertado por lo que ve. - ... Esa voz... Es... ¡Tharion!     

Tharion: ¡¡¡¡¡¡AGUANTAAAAAAAA!!!!! - Grita el joven desde el aire, mientras lanza una gran cantidad de energía desde su puño que arrasa con toda las ruinas, alejando los escombros que caían sobre el joven elfo y la demonio que se encontraba cerca. - ¡Siento llegar tarde, compañero! - Sonríe con seguridad.     

El elfo escucha las palabras del joven Drakker, pero no tarda en volver a cerrar los ojos, agotado ya por su estado. Las fuerzas del destino habían interferido esta vez para que la muerte no ganara otra vida más ese día...

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