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Por todo el Castillo Blanco de Atlantis rugía la fuerte marcha de la tropas, quienes acudían raudos a sus posiciones para defender el recinto de un inesperado ataque enemigo... Por los pasillos superiores el rey avanzaba raudo a su puesto junto al veterano capitán Farko y el valeroso comandante Daroth. Pronto se encontraron con uno de los guardias del Castillo.

Guardia: ¡Mi señor! ¡El castillo está siendo asediado! - Se une al avance de los tres hombres.

Algriant: ¡Tranquilízate, Erim! ¡Dime, quién nos ataca!

Guardia Erim: ¡Demonios, mi señor! ¡Una horda de demonios ha aparecido de la nada y han comenzado un ataque en la entrada principal!

Daroth: ¡Maldita sea! ¡Debíamos haberlo supuesto!

Farko: ¡Han venido por el joven demonio!

Algriant: ¡Tch! ¡Farko, reúne un equipo y busca a los dos jóvenes y a mi hija! ¡Ponlos a salvo en las cámaras de seguridad!

Farko: ¡Sí!

Algriant: ¡Daroth, comanda un grupo y dirigíos a las celdas! ¡Que no se hagan con el chico! ¡Erim ve con él!

Daroth y el soldado asienten y rápidamente cruzan por otro pasillo. Algriant continúa presto hacia la entrada...

En las afueras del castillo, el joven Nelhir escucha el estruendo de las alarmas, rápidamente se sube a uno de los tejados de la ciudad y contempla la escena a lo lejos. Raudo acude sin dudar.

Por otro lado, en los jardines...

Tharion: Vaya, eso ha sonado muy fuerte... ¿Qué demonios ha sido eso? - Se cuestiona con su típica despreocupación.

Sharia: ¡Esa...! ¡Era la alarma del Castillo! - Exclama seria, algo inquieta.

Tharion: ¿Alarma?...

En ese momento un extraño sonido se acerca desde lo alto del joven. La oscuridad impedía ver con claridad y de entre las sombras una forma apreció cayendo hacia el joven.

Sharia: ¡Cuidado! - Se lanza hacia el joven, impidiendo por los pelos que el joven sea ensartado por lo que parece ser una extraña espada de aspecto diabólico que era empuñada por un demonio.

Tharion: Ahj... Gracias... - Le interrumpe.

Sharia: ¡Muévete idiota! - Le empuja nuevamente para evitar el ataque de otro agresor demoníaco.

Los dos jóvenes se incorporan y as su alrededor un grupo de demonios los rodean. La joven desenfunda su espada preparada. El joven Tharion permanece en su posición con un rostro serio. Pronto los demonios se lanzan contra los jóvenes. La joven se mueve rápidamente hacia un lado ante el ataque de uno, pero Tharion no mueve ni un músculo...

Sharia: ¡Qué haces! ¡Muéveteee! - Grita fuertemente ante lo inevitable.

Demonio: ¡¡¡MUEREE!!!

Tharion: ¡¡¡¡RRRRRAAAAAAAHHHHH!!!! - Lanza su puño con gran velocidad contra el estómago de su enemigo.

El golpe impacta con gran potencia en el cuerpo del demonio y este es lanzado varios metros, chocando contra otro, noqueando a ambos. De las manos del joven se aprecian una ligera corriente de energía de un tono plateado y en sus ojos se aprecia una luz. Tharion mostraba una vez más el poder de La Esencia.

Demonio: ¡Ese crío humano ha utilizado el "Rhum"! - Exclama sorprendido.

Demonio 2: ¡No es posible!

Tharion: ... Si buscáis problemas... Venid a por mi. - Aprieta con fuerza su puño hacia sus enemigos.

Sharia: (Pensando) Ahí está otra vez... Sin duda es el poder de la Esencia... - Gestea con una ligera desilusión. - (Habla) ¿Pretendes luchar sin armas?...

Tharion: Sí. - Contesta rápido y seguro.

Sharia: ... Haz lo que quieras. - Se posiciona en guardia.

Demonio: ¡¡¡A POR ELLOOOS!!!

Los demonios comienzan nuevamente su ataque. La joven Sharia se desenvuelve con gran habilidad y propina una serie de tajos a sus enemigos, por otro lado Tharion esquiva y golpea a sus oponentes con una serie de movimientos menos ortodoxos, pero igualmente eficaces.

Ambos jóvenes mantienen un fuerte lucha en el jardín, mientras que en la entrada del castillo...

Demonio: ¡Muere asqueroso humano!

Soldado: Aaaghhhjj... - Es atravesado.

Una feroz batalla se debate ante las puertas del castillos. Los valerosos soldados del reino luchan con todas sus fuerzas, pero poco a poco van cayendo ante el poderoso ataque de los demonios. Muchos atacaban desde la tierra, pero otros pocos realizaban sus ataques desde el aire, pues había algunos que disponían de fuertes alas con las que podían alzarse en vuelo.

Las fuerzas del castillo iban cayendo poco a poco, pues los demonios eran demasiados. Pero pronto llegaron los refuerzos...

????: ¡Escuchadme todos! ¡Reagrupad filas! ¡Alzad los escudos y cubrid a vuestros compañeros! - Exclama con fervor el majestuoso rey, apareciendo como un rayo de luz desde las puertas del castillo.

Soldado: ¡Es el rey! ¡Rápido, reagruparos!

Algriant llega de un salto hasta las primeras lineas, aterrizando con gran firmeza sobre uno de los demonios. Los demás observan asombrados al imponente hombre y este se levanta lentamente, desenfundado su gloriosa espada Nelethir, la cual hace estremecer a algunos demonios de su alrededor.

Demonios: ¡Nelethir! ¡Nelethir! ¡Cuidado!

Soldados: ¡Sí! ¡La espada de nuestro rey! ¡Alma del Sol! ¡Vamos! - Grita motivado.

Demonios: ¡Atacad!

Los demonios atacan nuevamente con fuerza, pero el rey arremete derrotando a un gran número de ellos con una serie de rápidos y fuertes ataques de su espada que ninguno logra bloquear. Pronto, las fuerzas del castillo consiguen hacer retroceder el ataque de los demonios, pero estos continúan llegando.

Algriant: (Pensando) Maldita sea... Debe de a haber alguna Grieta Oscura muy cerca de la que están saliendo, pero no puedo abandonar a mis tropas...

Soldado: ¡Señor! ¡Siguen llegando muchos voladores!

Algriant: ¡Rápido! ¡Reúne a todos los arqueros disponible y dirigíos al torreón oeste! ¡Lanzad una descarga!

Soldado: ¡Sí mi señor! - Se marcha.

Soldado 2: ¡¡¡CUIDADOOO!!!

Desde le cielo nocturno una enorme criatura alada se lanza contra el rey cual rápido rayo, sin posibilidad de esquivarlo. Algriant se prepara para el golpe como puede... Pero para su sorpresa, el extraño animal es detenido por el doloroso impacto de una flecha en su cuerpo que lo derriba entre gruñidos y gemidos. El rey mira en la dirección del disparo...

????: Hm, se me ha desviados un poco. - Sonríe.

Algriant: Bien. Buen trabajo, Nelhir. - Sonríe agradecido.

Nelhir: Algunas tropas de la ciudad llegarán pronto. Le ayudaré aquí. - Dice mientras dispara otra flecha derribando a un demonio volador.

Algriant: No, necesito que hagas otra cosa. - Se vuelve atravesando a otro demonio.

Nelhir: ¿De qué se trata? - Derriba a otro.

Algriant: Este no es una ataque enemigo cualquiera, estos demonios están surgiendo de alguna Grieta Oscura. Debes encontrarla y destruirla como puedas.

????: ¡Algriant Lainork! - Se escucha una voz fuerte y grave entre los gritos de la batalla.

Algriant y Nelhir se vuelven en la dirección de la voz, ahí, entre los enemigos, un corpulento y destacable y corpulento demonio se alza entre los demás... Era el doble de grande que los otros y portaba una enorme espada.

Algriant: Maldición...

Nelhir: ... ¿Quién es ese? - Pregunta firme pero preocupado.

????: Espero que no me hayas olvidado, jegh... Te dejé un bonito recuerdo al fin y al cabo. - Sonríe con fiereza.

Algriant: ... Nelhir... Vete ya... - Le dice serio al joven.

El joven elfo observa la mirada de Algriant y luego parte aunque con indecisión, pues le molestaba dejar al rey solo en aquella situación, pero sabía que Algriant era un hombre fuerte e inteligente que no desperdiciaría su vida sin sentido, pues por algo le habían dado el título de Kelïnor.

El corpulento demonio avanzaba lentamente hacia Algriant, acabando con algún que otro soldado por el camino. Algriant mantiene firme su posición, con una mirada seria y de gran concentración, aguardando la llegada del enorme demonio. Pronto ambos se encuentran cara a cara...

????: ... Jegh, los años han hecho presa de ti, por eso sois inferiores a nosotros. - Comenta el demonio con desprecio.

Algriant: ... Pues si no recuerdo mal, esta especie inferior te derrotó hace unos cuantos años. - Sonríe con seguridad. - ¿O es que también tenemos más memoria que vosotros?

????: Errgh... Tenéis a alguien que me pertenece... Entregadmelo y pondré fin a esta batalla. - Dice con ira.

Algriant: ... Lo siento... Pero no me encuentro en disposición de contentarte... Tú has irrumpido en mi ciudad, y no voy a permitirte salir de aquí con vida esta vez... Melkroth

Un poderoso mal aparece entre las sombras de la batalla... El valiente rey de Ázharon se prepara para enfrentarse a un antiguo enemigo... La oscuridad se cierne sobre el Castillo Blanco, solo queda.... Luchar.

Continuará... Editar

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