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Allí, entre las fría rejas de la celda, el joven demonio yacía reclinado, magullado, en una del las esquinas, con una mirada seria que se escondía entre su oscuro cabello, tratando de comprender las palabras que había escuchado provenientes del joven Tharion. No parecía temer estar allí atrapado, como si aceptara su destino... Algo enturbiaba su mente... La oscuridad era más que apreciable en su corazón... Pero sus pensamiento fueron interrumpidos por el sonido de unos pasos que se acercaban hasta la sala de su celda... Miró de reojo, esperando quién aparecería. Si vendrían ya a interrogarle... Pero nada más lejos...

El cerrojo de la puerta se abrió y de detrás de esta apareció una joven muchacha. Vestía una cuidadas ropas nobles y portaba una bandeja con lo que pareció ser comida. Zekrith permaneció ne silencio mientras la joven se acercó tranquilamente hasta sus celda...

????: ... Tienes miedo, ¿verdad?... - Preguntó la muchacha con una voz dulce pero firme.

Zekrith: Jej... ¿De quién? ¿De una simple humana? No me hagas reír...

????: ... Te llamas Zekrith ¿no?, yo soy Enirith.

Zekrith: Me da igual quién seas, lárgate de aquí. - Le contesta rudo a la joven.

La joven permanece firme ante las duras palabras del joven preso, mirándole fijamente. Pronto se agacha y comienza a preparar con total normalidad la comida que le había traído. El joven demonio mira de reojo la acción de la joven y frunce el ceño extrañado por sus actos...

Zekrith: ... No pienso comer nada, no necesito vuestra caridad. - Le susurra con rabia.

Enirith: ... Si no comes morirás... - Le dice seria.

Zekrith: ¡Tch! ¡Es que no te doy miedo! - Eleva la voz con rabia. Enirith no puede evitar hacer un pequeño gesto de susto, apartándose ligeramente de la celda. El joven demonio observa como la joven le mira con esa mirada que tanto odiaba. - ¡No quiero tu maldita comida! ¡Y ahora lárgate de una vez!

Enirith se levanta lentamente mientras intenta mantener la compostura, mirando firmemente a los ojos del joven demonio, con un gesto mezclado de decepción y temor.

Enirith: Dejaré la comida ahí... - Le dice seria. - ... Espero que te guste, la he preparado yo. - Se marcha.

Tras estas palabras Zekrith queda nuevamente inmerso en una serie de pensamientos y recuerdos que le hacen mostras un gesto de dolor y rabia a la vez.

Zekrith: (Murmura) ¡Maldita sea!... ¡Qué es esto! ¡Por qué tengo que recordarla ahora!

El joven acomoda aguantando lo que parece ser un fuerte dolor interno, pero pronto su expresión cambia por completo, viendo sumido en un lejano recuerdo...

~~Recuerdo:~~

????: Zekrith, Zekrith... - Dice una voz dulce. - ¿Por qué lloras cariño?

Zekrith: ¡No quiero comer esto, madre!. ¡Es lo que comen esos niños de la ciudad! - Contesta rabioso entre pequeños llantos.

????: Pero cariño, es la única comida que tenemos. - Le acaricia la cabeza al pequeño demonio.

????: ¡Madre, yo tampoco quiero comer! ¡Esos niños siempre están tratándonos mal y le hacen daño a hermano! - Dice otra voz con un tono más infante.

Madre: Oh hijos, ya lo sé, ya los sé... - Los abraza. - Esos niños son muy malos, pero solo están asustados.

Zekrith: ¿Asustados?... Pero si no les hemos hecho nada malo.

Madre: Lo sé cariño, pero es como pasa con los animalitos... Los animalitos se asuntan cuando otro animalito extraño se acerca a ellos, aunque este no tenga malas intenciones, por que no saben como es ese otro, y al asustarse pues de ven obligados a huir o a defenderse. Es algo que todas las criaturas de este mundo hacen por naturaleza o instinto.

Zekrith: ¡Pero madre, nosotros no somos extraños!... ¿Verdad? - Pregunta con inocencia el infante.

Madre: Jaja, no cariño. - Sonríe. - Pero ellos nos ven diferente, y las personas se sienten inseguras con aquellas cosas que son diferentes a ellos. Pero estoy segura de que algún día eso cambiará, estoy segura. Y ahora tenéis que comeros toda la comida para crecer y demostrarle a lesos niños que que no sois diferentes.

Zekrith: ¡Sí, madre! ¡De ahora en adelante me lo comeré todo! - Comienza a comer con entusiasmo.

Hermana: ¡Y yo también! - Dice con el mismo estado.

Madre: (Sonríe) Eso es hijos míos, debéis crecer y ser fuertes para afrontar este mundo lleno de dolor...

~~Fin del recuerdo~~

Zekrith volvió de sus recuerdos y giró su mirada hacia la bandeja de comida que permanecía allí, inmóvil en la oscura y fría celda, dispersando un apetitoso olor a estofado y carne. Un pequeño ratoncillo dejó mostrar su hocico desde una minúscula grieta de la sala y pronto salió disparado como un rayo hacia el plato, dispuesto a disfrutar del festín, pero fue detenido por una larga y oscura cola. El ratoncillo huyó rápidamente hacia su grieta aterrorizado. Zekrith extendió su mano lentamente hacia el plato y tras una pequeña pausa se dispuso a comer el primer bocado. Su rostro, aunque serio no pudo evitar mostrar una gran sensación de felicidad por la deliciosa comida y continuó. El ratoncillo asomó nuevamente su hocico, pero sabía que no podía hacer nada. Para su sorpresa un trozo de pan cayó justo delante de él, lanzado desde la celda del joven demonio. Ambos disfrutaron de la gratificante comida entre el gélido abrazo de la celda...

Por otro lado, en la cámara del rey...

Daroth: Majestad... ¿Decís que en las manos de ese individuo yace el objeto que podría ser la clave de nuestra supervivencia? - Pregunta serio, aunque algo exaltado. - ¿Por qué no se nos ha dado la orden de capturarlo?

Farko: ... Está claro que el consejo no aprobó dicha misión, ¿me equivoco, señor?

Algriant: ... Así es. Después de exponer esta información el consejo debatió. En el debate se expuso la información que habíamos recabado sobre la llave, pero al parecer había algo más que desconocíamos... Por lo visto había una condición para entrar al templo que de ningún modo podríamos conseguir por lo ya comprobado y finalmente la decisión fue dejarlo como un caso "especial" porque las pruebas no eran suficientes.

Farko y Daroth no tardaron en darse cuenta de las intenciones del rey...

Daroth: ... Si nos cuentas esto, entonces es que no vamos a cumplir con la decisión del consejo. - Comenta serio mientras cruza sus brazos.

Farko: Majestad, eso podría suponer vuestra expulsión del consejo, incluso de los Kelïnors... ¿Estáis seguro de querer tomar ese riesgo?...

Algriant permaneció unos largos segundos en silencio, pensativo...

Daroth: Disculpadme, señor, pero creo que deberíamos esperar obtener más información... Para asegurarnos de no arriesgarnos en vano.

Farko: ... Si os expulsan el reino quedaría fuera de la protección de los otros tres reinos y seriamos vulnerables a un ataque enemigo.... Es algo que se debería pensar muy bien. - Frunce el ceño. - No puedo creer que esté diciendo esto pero... Creo que el comandante tiene razón, señor.

Daroth: Tch, ¿Qué significa eso, Wytern? - Se vuelve algo furioso hacia el veterano capitán.

Algriant: ... Ahj. - Suspira. - Ya veo... Supongo que tiene sentido. No me perdonaría jamás que mi pueblo pagase por mis errores... - Se levanta y se vuelve de espaladas hacia la mesa.

Farko: Mi señor, esto no es una rendición. Si en verdad existe esa llave la encontraremos. Pero debemos estar seguros de emprender ese camino... Necesitamos algo más. - Dice con un tono amable, intentando complacer al ahora desmoralizado rey. - Hm... - queda pensativo, buscando la forma de animar la situación.

Daroth: ... ¿Sabemos al menos de que se trata esa condición para entrar al Templo? - Pregunta de repente el serio hombre, pareciendo tener curiosidad por el tema.

Algriant: ... Es cierto. - Agacha la mirada. Pronto, alza su mirada a alto techo del saló, recordando... - En el debate se expuso que según esa leyenda, el templo solo dejaba entrar a un elegido... Y para nuestra desgracia ese elegido debía ser... un "Portador de Sangre", es decir, un portador de La Esencia que haya nacido con este poder... Pero como sabréis ya hace mas de cien años que desaparecieron los últimos Portadores de Sangre tras los sucesos de "La Pérdida"... Solo quedan algunos portadores pero estos la han despertado con entrenamiento, por eso el consejo clausuró el caso... Supongo que al final no hay manera de que podamos optar por ese camino...

En ese momento, boquiabierto, petrificado, el veterano capitán solo podía mostrar una cómica y expresiva cara de gran sorpresa, pues estás últimas palabras le habían golpeado duramente al darse cuenta de que, por destino o casualidad, él había sido testigo del poder de un portador de la esencia... Un posible portador de sangre que ahora se encontraba en ese mismo lugar.... Tharion Drakker.

Daroth: Farko, ¿qué demonios es esa estúpida expresión? - Pregunta serio, avergonzado por el cómico e inapropiado rostro de su compañero. - (Pensando) ¡Espera! ¡No me digas que ese joven del que me habló Sharia!

Algriant: ¿Mm? ¿Ocurre algo, Farko, Daroth? - Se vuelve extrañado hacia los dos soldados.

Farko: ¡N-No puede ser coincidencia! - Exclama serio. - ¡Es cosa del destino!

Daroth: (Pensando) ¡Errrhhh! ¡No jodas Farko!... (Habla) ¡¿No creerás que se inconsciente?! - Se altera furioso.

Algriant: ¡Por todos los dioses! ¡¿Qué ocurre?!

Farko: ¡Yo-! - Se ve interrumpido.

????: ¡¡¡¡ATAQUE ENEMIGOOOOOO!!!!

Las campanas y cuernos resonaron con gran fuerza por todo el castillo como una fuerte alarma, enmudeciendo cualquier otro sonido. Todos quedaron bloqueados ante tan inesperada situación, no podían pararse a pensar ni un segundo. Algriant no espero ni un segundo en ir hasta sus tropas y Farko y Daroth fueron detrás, el caos se apoderó de la paz... El Castillo Blanco estaba siendo... ¡Invadido!

Continuará... Editar

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