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El rey había regresado de su largo viaje. Todos los habitante del reino celebraban su llegada con gran alegría, pues el reino volvía a estar bajo la protección de uno de los Kelïnors. Rugientes hogueras iluminaban las calles de la gran ciudad. Las plazas centelleaban con las luces de los faros y fogatas, con agraciados cánticos que acompañaban a intrépidos bailarines.

Tharion contemplaba con una alentadora sonrisa esta escena desde lo lejos, en los alto balcones del Castillo Blanco del rey. La tarde caía lentamente sobre las extensas aguas del mar del oeste, que reflejaban los rojizos y últimos rayos del día. Bajo sus pies, en los salones del castillos se llevaba a cabo una reunión entre el recio comandante Daroth, el veterano capitán Farko y su majestad, el rey Algriant...

Daroth: El prisionero ha sido encerrado en las celdas del castillo, mañana será trasladado a la prisión. - Comenta con seriedad.

Algriant: Bien. Mañana comenzará el interrogatorio. Ahora debemos atender un asunto de gran importancia. Sentaos, por favor. - Les propone con amabilidad.

Farko: Yo tengo también una noticia que anunciaros, señor. - Se sienta comentando.

Algriant: Así sea.

Farko: Gracias, señor. - Agradece con amabilidad.

Los dos veteranos guerreros atienden con seriedad e intriga las palabras de su rey, quién tarda unos segundos para exponer su asunto. Farko hecha una rápida mirada a Daroth quién le devuelve el gesto, cómo pensando que tan importante es la información del rey... Pronto, su majestad habla...

Algriant: ... En este último viaje hacia los otros reinos, he sido testigo de un creciente número de enemigos. El mal comienza a movilizarse, y cada vez lo hace con más intensidad... - Explica serio. - Pero no en vano hemos conseguido recabar cierta información bastante intrigante acerca de... La Esencia...

Con esta última palabra el veterano capitán y el fornido comandante quedan desconcertados y pensativos. El ambiente se torna cada vez más tenso, pues si el rey nombraba algo tan importante como el Rhüm, significaba que realmente estaba alarmado. Pues como Farko le había comentado al joven Tharion, La Esencia fue olvidada y se prohibió su mención en los cuatro reinos...

Daroth: ... Y, ¿Estáis seguro de que esa información es de fiar? Ya sabéis que en las tierras salvajes hay gran número de rumores errantes y falsos... - Comenta con seriedad. Pues por alguna razón a Daroth le molestaba la idea de que esa información se expusiera.

Algriant: ... Entiendo tu inseguridad comandante, pero la información no ha sido adquirida de la mano de desconocidos... Esta información ha llegado de buena fuente y ha sido meticulosamente estudiada... - Le responde con mucha claridad al fornido hombre.

Daroth asiente aceptando con algo de dificultad la respuesta de su rey, por otro lado, Farko permanece como espectador, sin comentar ninguna palabra, como si esperara algo más... El rey no tarda en darse cuenta que sus dos oyentes se encuentran algo confusos con sus palabras, pronto aclara la situación...

Algriant: Ha sido revelada la existencia de una llave.... - Suelta con un tono de importancia. Farko y Daroth no tardan en analizar las palabras, entrelazando datos de su propia cosecha. - Veo que tenéis una idea de lo que hablo... Una llave que se relata en las viejas leyendas del pasado... Una llave que nadie ha visto pero de la que muchos hemos oído hablar... Una llave cuya cerradura se haya en un legendario y mítico lugar de Exelium... ¡La llave que abre el Templo de los Dioses!

Tras estas palabras toda la sala queda envuelta en un profundo silencio... Los tres imponentes hombres se miran con gran seriedad, inmerso en un cúmulo de pensamientos, pues el rey había pronunciado el nombre de un objeto y un lugar del que anteriormente los Kelïnors habían decidido ocultar y prohibir su mención.

Daroth: Majestad, ¿creéis conveniente contarnos esta información...?

Algriant: No es momento de estar ocultado información cuando esta puede ser la clave de nuestra supervivencia, comandante... Veréis. - Se acomoda serio en su asiento. - Es cierto que los cuatro reyes acordamos que esta información quedaría clasificada, pero, como os he dicho, el mal está a nuestra puertas y pronto hará su primer movimiento. En esta situación no podemos anteponer leyes a la vida de los inocentes...

Farko y Daroth quedan sorprendidos por la sabiduría de su honorable rey. Algriant hacía honor a su posición como uno de los grandes protectores de Exelium...

Farko: (Pensando) Sin duda alguna es nuestro rey... - Sonríe el veterano hombre. - El rey tiene razón, Daroth, no podemos ocultar información que podría ayudarnos a salvar vidas.

Daroth: Hm... Supongo que la situación lo exige. Disculpad mi preocupación, señor. Por favor, continuad.

Algriant: Jaja, veo que no has cambiado Daroth, no debes pedir disculpas por aquello que te causa inquietud. Como rey debo estar pendiente de todas y cada una de las opiniones, ya sean de mis tropas o de mi pueblo. - Sonríe complacido.

Daroth: Gracias, señor. - contesta serio el fornido hombre.

Farko: ¿Decís entonces majestad que el paradero de esa llave ha sido hallado...? - Pregunta con inquietud.

Algriant: Hm... Más bien que alguien parece haberla hallado... - Le responde con un tono preocupado.

Daroth y Farko quedan nuevamente inquietos por la noticia... Pues si alguien había encontrado la llave podría ser un grave problema para todos...

Mientras los tres nobles hombres debatían este importante tema, el joven Tharion bajaba por las largas escaleras del castillo y se dirigía hacia los jardines del rey, donde había visto a la joven Sharia sentada en un banco...

????: ¡Señorita Sharia! ¡Señorita Sharia! ¡Venga, juega con nosotros! - Decía una voz dulce y aguda.

????: ¡Si, si! ¡Venga, quédate un rato más! - Pedía otro.

La joven Sharia estaba rodeada entonces por unos cuantos infantes que habían venido desde la ciudad a jugar en los bellos jardines del castillo. Los jóvenes niños insistían en su propuesta con ingenuidad y la joven Vlaint les mostraba un apacible rostro que embellecía junto a las cuidadas flores del jardín. Tharion llegó y contemplo la escena desde la salida del castillo. En sus ojos se podía apreciar una agradable luz que le hacía sentir la dulce sonrisa de la joven, pues esta nuca antes había mostrado ese lado de su personalidad que parecía solo mostrar a los ingenuos infantes...

Sharia: (Sonríe) Pero es muy tarde ya chicos, vuestros padres estarán muy preocupados. - Les dice la joven sonriente. - Seguro que mamá y papá ya estarán haciendo una deliciosa cena.

Niño: ¡Pero Sharia! ¡Yo quiero jugar un rato más contigo!

Pronto la sonriente joven no tarda en percatar la presencia de Tharion, quién la observaba a lo lejos. Ambos cruzan sus miradas y el gesto de la joven cambia a uno más serio. Luego se dirige a los infantes con una ligera sonrisa...

Sharia: Lo siento chicos, debo irme ya... - Les comenta la joven con una voz dulce pero más seca.

Tharion: ¡Eh! ¡Espera un momento! ¡Sharia!

Tharion da unos rápidos pasos hasta la joven y extiende su mano hasta el brazo de ella, pero esta no tarda en apartarla con un gesto brusco. Tharion la mira con firmeza...

Sharia: ¡Es que no entiendes que no quiero que te acerques ami! ¡Lárgate!

Los jóvenes infantes que aun seguían a unos metros de ellos observaban temblorosos a la joven por sus últimas palabras. Sharia los ve y no puede evitar sentirse mal por ellos, pero luego mantiene su firmeza como un fuerte soldado...

Sharia: ... Tú no entiendes nada de lo que está pasando... Vienes aquí queriendo convertirte en un Guardián del Alma, sin conocer los problemas a los que nos enfrentamos, ignorando lo serio que es nuestro trabajo... la cantidad de vidas que se pierden cada día. Ser un Guardián del Alma no es ningún juego como para qué un descerebrado que hace uso de un poder ancestral sin siquiera saber lo que es ande por ahí sin razón... - Expresa la joven con rabia. - Solo eres otro idiota soñador que cree que puede cambiar el mundo sin ni siquiera saber como es... - Le mira firme. - No malgastes tu vida y lárgate de aquí...

Tras estas palabras Tharion queda totalmente enmudecido, serio y cabizbajo, sin mostrar ninguna reacción ante las duras palabras de la joven. Los niños se entristecen con la palabras de la joven y uno de ellos no puede evitar soltar algunas lágrimas inocentes...

Sharia: ... Solo eres otro cobarde bocazas... - Pasa seria por un lado del joven hacia los niños con la intención de calmarlos.

Tharion permanece en su posición mientras la joven avanza seria con un gesto decepcionado en su rostro...

Tharion: Te equivocas... - Dice serio. La joven se detiene. - Yo voy a librar este mundo el mal que lo aqueja... Voy a curarlo...

La joven se vuelve con un gesto molesto...

Tharion: Es verdad que no entiendo muchas cosas... También es verdad que puedo ser un poco ingenuo y por qué no, jej, un descerebrado...

Sharia: ...

Tharion: Pero he tomado una decisión y no voy a echarme atrás digan lo que digan los demás... - Se vuelve hacia la joven con una sonrisa y una mirada segura. La joven se sorprende al ver que Tharion muestra una reacción totalmente contraría a la que ella esperaba.

Sharia: ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué arriesgar la vida?! - Se molesta más con el joven.

Tharion: ¡¡POR QUÉ SOY YO EL QUE DECIDE POR QUÉ CAUSA QUIERO MORIR!! - Responde con fuerza el joven.

Sharia queda sorprendida por la respuesta del joven, aunque no terminaba de comprenderlo del todo, pero algo en las palabras de Tharion le hacía sentir respeto por él. Los pequeños también se sorprendían con las palabras del joven Drakker y sus rostros vuelven a alegrarse. Sharia agacha la cabeza aún molesta, tratando aún de comprender la respuesta del joven...

Tharion: ... Sharia. - Se acerca hasta ella. - No pretendo que comprendas mi decisión. Es algo que me he propuesto a mi mismo... hice ese juramento y no voy a romperlo por anda del mundo... - Le dice a la joven con un gesto seguro y apacible en su rostro. - ... Y te equivocas en otra cosa... Sí que tengo una razón...

La joven levanta la mirada y se encuentra con los peculiares ojos plateados del joven. Una extraña sensación de paz proveniente del joven invade su cuerpo...

Sharia: ...

Tharion: ... Quiero protegerlos a todos.

Tras estas palabras el ambiente se torna en un tenue silencio... Los dos jóvenes mantienen fijos sus miradas el uno en el otro unos segundo... Pronto Sharia agacha la cabeza, derrotada por las palabras del joven...

Los jardines se envuelven en un silencio acompañado por el zumbido de una ligera brisa y el zarandeo de los árboles. Arriba, en lo alto de una de las torres, una pequeña luz asomaba entre unos barrotes, era la celda en la que yacía el recién capturado Zekrith, quién había estado escuchando toda la conversación de los dos jóvenes humanos... Allí, entre las varillas de acero, el magullado demonio quedaba inmerso en un laberinto de pensamientos y dudas del que no podía escapar...

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