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Mientras las numerosas y emocionadas gentes de Atlantis se arremolinaban ansiosos frente a las grandes puertas de la ciudad esperando el regreso de su majestad, hacia el norte se levantaba una ligera cortina de humo proveniente del Castillo Blanco que quedaba ignorada ante la tan inesperada noticia...

Tharion: Ahj, ahj... - Jadea cansado mientras avanza. - ¡Oye Melir! ¡¿Es aquí donde vive el rey?! - Pregunta intrigado, errando como de costumbre en el nombre de su ahora compañero.

Nelhir: ... Tienes un grave problema de mente, compañero... - Le clava una mirada decepcionada. - Sí, aquí es donde yace nuestro rey. Es un gran hombre. - Sonríe seguro.

Tharion: ¡Jej! Tengo ganas de conocerle. - Sonríe también.

Pronto ambos jóvenes llegan a las puertas del castillo. Grandes y majestuosas como un enorme escudo, parecía que aguantarían el ataque de cualquier cosa por enorme que fuera.

Los dos jóvenes se miraron, como buscando la respuesta en el otro de cómo entrarían. Ambos echaron un rápido vistazo por los alrededores, y por fin el joven Tharion encuentra lo que parece ser una rejilla semiabierta en lo alto de uno de los muros.

Tharion: ¡Vamos! ¡Yo te impulso! - Entrelaza sus manos formando un apoyo.

Nelhir: Seguro que ese maldito entró por ahí... - Dice indignado. - ¡No me voy a quedar atrás!

El joven elfo realiza una serie de acrobacias para coger impulso y finaliza con la ayuda de un empujón de su compañero, llegando finalmente hasta la rejilla.

Tharion: ¡Bien! - Celebra el joven. - ¡Ah! ¡¿Y yo como subo?!...

Nelhir: Oye, ese idiota se ha dejado aquí la cuerda con la que subió. Enseguida te la lan... - Se ve interrumpido.

El joven Tharion había llegado de alguna forma a la plataforma. Nelhir no podía entender cómo era posible. Su rostro quedó congelado.

Nelhir: ... ¿Cómo demonios... has llegado? - Le pregunta confuso.

Tharion: Pues la verdad... no tengo ni idea, jajajaj. Comencé a saltar una y otro vez y de repente, conseguí agarrarme aquí, jaja, jaja. - Ríe feliz el despreocupado humano.

Nelhir: ... Pero tú qué eres... En fin, vamos. - Le agarra el brazo ayudándole a subir del todo.

Tharion y Nelhir avanzaron gateando rápidamente por el interior de la rejilla y rápidamente llegaron hasta la sala principal del castillo. Pronto llegaron al suelo y escucharon un fuerte estruendo que provenía del piso superior, prestos se dirigieron hacia las escaleras y las subieron de dos en dos, llegando por fin al planta de arriba. Allí se vieron detenidos al contemplar la escena.

????: Has cometido una grave equivocación al venir aquí, joven...

????: Dinos quién te envía, maldito demonio...

Dos sujetos apuntaban al joven y derrotado demonio con sus espadas. Se trataba de los dos veteranos de guerra, el ex-capitán Farko Wytern y el comandante rojo Daroth Vlaint, que se alzaban frente al joven como dos imponentes guerreros.

Tharion: ¡Falko! - Se alegra, fallando una vez más su nombre.

Falko: ¿Ah?... - Se vuelve. - ¡Pero si eres tú Tharion! ¿Qué haces aquí? - Se acerca a al joven.

Tharion: ¡Te estábamos buscando por todas partes!

Falko: No me digas... - Dice con tono despreocupado. - ¡Oh! Nelhir Lerethir, muchacho, cómo has estado... Espera, si estás aquí quiere decir que...

Nelhir: Jej, el rey ha regresado. Lo habrás olvidado, como de costumbre. - Sonríe ya despreocupado, inclinándose ligeramente como saludo.

Daroth: Siento interrumpir vuestro "emotivo" reencuentro, pero debemos llevar a este sujeto a la prisión e informar al rey de lo sucedido. - Interrumpe el fornido y serio hombre mientras levanta con brusquedad al encadenado demonio.

Farko: ... Espera, Daroth. - Se acerca hasta el delincuente. Farko le mira fijamente el rostro y se fija en la marca pintada en su cara. - Sin duda es la marca de Dark Hand.

Daroth: Hm... Le sacaremos toda la información en el interrogatorio. - Le aprieta con más fuerza.

Nelhir: ... No se trata de un miembro cualquiera. - Se adelanta hasta los dos veteranos. - En mis misiones oí hablar de él. Se hace llamar Zekrith, pero se le busca con el nombre de Nürekhir, "Sombra Nocturna". Es un asesino cobarde y despiadado. - Le mira con gran seriedad.

Zekrith le devuelve la mirada con rabia. En ambos se aprecia una fuerte ira...

Farko: ... Nürekhir... Sí, he oído ese nombre. Se le ha pronunciado en horribles historias en la que mencionaban a un demonio... ¿No tenía una hermana, o algo así?

Zekrith: ¡Callate! - Grita con rabia. Daroth le sujeta con firmeza.

Nelhir: ¿Te molesta, maldito? Seguro que se trata de otra asesi... - Le interrumpe.

Zekrith: ¡Está muerta! - Suelta furioso mientras cae varias gotas de sangre de su boca.

Todos permanecen callados unos segundos, cada uno pensando su propia opinión ante la noticia pero sin decir nada. Nelhir se vuelve serio alejándose lentamente.

Nelhir: (Susurra) Seguro que lo merecía...

En ese momento Zekrith, escuchando esas últimas palabras, dando un fuerte rugido de ira, consigue zafarse de la llave del veterano comandante y se lanza rápido hacia Nelhir, pero es detenido rápidamente por Farko, quien lo agarra hábilmente y lo lanza contra el suelo inmovilizándolo con su pierna. En el proceso Nelhir ya estaba preparando con su arco un disparo apuntándole a su cabeza.

Daroth: Egh, ese maldito tiene bastante fuerza para ser tan insignificante. - Dice molesto por lo sucedido. - Dices que es un demonio, de ahí su fuerza... pero parece no ser un demonio puro de Ilterión.

Farko: Puede que se trate de alguno de eso pocos semi-demonios que han aparecido en las últimas décadas. En fin, será mejor que lo llevemos ya a una celda, por seguridad. El rey debe estar apunto de llegar. - Se incorpora, manejando con fuerza al joven medio demonio. - Vamos, camina. No me hagas obligarte...

Zekrith: ... - Se adelanta unos pasos lentamente.

Farko le sigue justo detrás y ambos se dirigen a la salida de la sala. Zekrith pasa a un lado de Nelhir, quién le mira firme con un gesto de rabia, la cual es devuelta por el demonio. Luego su mirada se cruza lentamente con el joven Tharion, quién muestra una cara seria, pero por algún motivo, inseguro. Zekrith no puede evitar darse cuenta y le aparta la mirada pensativo.

Daroth: Farko, no lo dejes sin vigilancia. Nelhir, ve y busca a algún guardia de servicio en la ciudadela, dale la orden de parte mía. Yo iré a las puertas a recibir al rey e informarle. Te esperaré allí.

Nelhir asiente y parte ligero a su orden, pero todos se ven detenidos...

Zekrith: ... Todos moriréis. - Detiene su marcha.

Farko: ... Sigue andando, Zekrith. - Le ordena serio.

Zekrith: Creéis que vuestro mundo tiene alguna esperanza contra el mal que crece y se hace cada vez más grande... Nada podéis hacer frente a la ola de oscuridad que se os viene en cima. Los dioses han abandonado este mundo y el mal lo reclamado...

Farko: Este mundo no terminará mientras luchemos por él.

Zekrith: Luchar... combatir... asesinar... - Explica el joven. - ¿Crees que lo que yo hago es diferente a lo que vosotros hacéis?

Todos quedan pensativos ante las palabras del Zekrith. Todos sabían bien que lo que decía no tenía sentido, pero por alguna razón le prestaban una indirecta atención...

Zekrith: Decís que lucháis contra el mal, justificáis las muertes que dais diciendo que es por el bien de todos, pero en realidad lo hacéis por vosotros mismos... Solo lucháis por vuestro interés y le buscáis una explicación que acepten todos para poder llevar acabo esas luchas... Mentiras, egoísmo, desprecio, ira, guerras y muerte. Nuestras guerras son solo pequeñas heridas... Este mundo está enfermo y vuestra cura... es combatirlo con un venda... Esa es la verdad. Yo seré un asesino... pero vosotros sois una enfermedad...

Todos quedan algo inquietos con estas palabras. Daroth y Farko permanecen serios sin mostrar muchas dudas, pero pensativos. Nelhir parece enfurecerse más con esas palabras, pero permanece firme, manteniendo su nivel. Por otro lado, el joven Tharion mira al joven fijamente, pero a diferencia de los demás, su rostro muestra más bien algo de indiferencia... Como si viera algo en Zekrith que le resultara doloroso.

Pronto, una voz se escucha acercándose desde las escaleras...

????: Cierto es que este mundo sufre una terrible enfermedad, joven. - Dice una voz de un tono inspirador.

La atención de todos queda ahora reclamada por las palabras de esa voz, escapando de las cadenas de sus pensamientos. El joven demonio alza cuidadosamente su mirada a la espera de quién aparecería...

????: Pero por lo que sé, uno no se salva solo con la cura que se le da... - Se acerca cada vez más. - También se debe querer curarse. No se puede salvar a quién no quiere ser salvado y este mundo lo sabe. No somos notros los que decidimos si el mundo quiere ser salvado... Es el mundo el que decide si quiere serlo... Y en este oscuro mundo, siempre hay... Una Luz de Esperanza.

La silueta de una fornido hombre comienza a mostrar su rostro entre las sombras del pasillo. Un inconfundible rostro dejaba sin habla a los yacentes en la sala. Su majestad, el rey Algriant Lainork hacía acto de presencia, iluminando la más profunda oscuridad de los corazones de todos...

Continuará... Editar

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