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Los grandes salones del Templo empequeñecían hasta al más grande guerrero. Tharion y Farko atravesaron el largo y amplio pasillo que llevaba hasta la cámara donde el joven por fin se inscribiría para convertirse en un Guardián...

Pronto ambos llegaron a la cámara de inscripción. Era aún temprano y solo se encontraban allí un soldado de guardia y, justo saliendo de otro salón, la encargada de la inscripción, que aparecía portando un voluminoso libro de gruesa tapa rojiza y dorada con el símbolo de Los Guardianes.

Tharion: ¡Bien! ¡Ahí está esa chica con el libro! - Se entusiasma. - ¡Esta vez si podré hacerlo!

Farko: No seas impaciente. Taéla aún debe preparar algunas cosas antes de que pueda apuntar tu nombre en el libro.

Tharion: Parece que la conoces muy bien. - Le insinúa alegre.

Farko: ¡¿Eh?! ¡Q-Qué quieres decir, mocoso?! - Murmura algo alterado.

Tharion: ¿Eh? ¿Estás bien? Te noto nervioso... - Le mira algo extrañado.

Farko: ¡¿Nervioso yo?! ¡Nada de eso! ¡Anda vamos y permanece en silencio hasta que todo esté listo!. - Se adelanta alterado y tembloroso.

Tharion no parece mostrar mucho interés por el estado del capitán y le sigue. Ambos se acercan hasta unos bancos de la sala y Farko se sienta con los brazos cruzados en una de las esquinas del banco. Por otro lado el joven Drakker no puede mantenerse quieto y se queda de pie admirando un enorme cuadro que hay justo detrás del banco. En él se aprecia la figura de lo que parece ser viejo hombre de porte noble, equipado con una brillante armadura de tonos dorados y plateados, apoyado en una destacable espada de brillante empuñadura.

Tharion: Oye, Falko. ¿Quién es este hombre? - Le pregunta con un tono desganado.

Farko: Mm.. - Se vuelve hacia el joven. - Qué... ¿No lo preguntarás en serio?

Tharion: ¿Debería conocer a este viejo? - Pregunta despreocupado.

Tras estas palabras algunos soldados que comenzaban a llegar quedan totalmente en shock. Farko se lleva una mano a la cabeza y suspira desesperado. Tharion se extraña por los gestos y miradas de los que le escucharon.

????: (Murmura) ¿Quién es ese insolente? - Murmura

¿¿¿¿: (Murmura) ¡Será!... Que alguien enseñe a respetar a ese joven...

Farko: Oye, chaval, me habías dicho que eras del reino... - Le comenta decepcionado. Tharion asiente con un rostro confuso. - Tharion, ese hombre... es el Rey Algriant Lainork, descendiente de Algrein Lainork, rey de Ázharon, uno de los Kelïnors (Reyes protectores de Exelium) y portador de la espada Nelethir, "Alma del Sol".

Tharion: Ah... Este es el rey, jajajaja... - Se ríe despreocupado.

Farko suelta un profundo suspiro dando por perdido al joven. Entre tanto, la encargada se acerca hasta ellos.

Taéla: Hola, joven. Así que has vuelto. - Saluda con una humilde sonrisa. - ¿Lo has traído tú, Farko?

Farko: ¡Ho-Hola, Taéla! - Se levanta nervioso. - El chico viene a... - Se queda en blanco.

Taéla: Jaja, no vas a cambiar nunca. - Ríe por el estado del veterano hombre. - Bueno, acompáñame, joven. Yo me encargo de él Farko. - Le dice sonriente mientras le ofrece el camino a Tharion.

Farko: Cla-Claro... Gracias... - Se inclina nervioso.

Tharion: Jejeje, eres muy gracioso Jefe. - Sonríe. Farko se enrojece avergonzado cabizbajo por la situación.

Justo antes de separarse, Tharion cambia su gesto a uno más serio. Farko le mira confuso.

Tharion: (Se inclina) Muchas gracias... Por todo... - Le agradece con todo su corazón el joven. Farko siente el gesto de Tharion y no tarda en soltar una alentadora sonrisa.

Farko: Je... Vamos, ve. Conviértete en un Guardián de una vez. -. Le dice con alegría.

Tharion le sonríe y parte alegre junto con Taéla, quien se despide de Farko con un gesto de su mano. Pronto el veterano capitán cambia su expresión a una más seria...

Farko: (Pensando) Bueno... él estará en buenas manos. Es hora de hacerle una visita... al Rey. - Se vuelve firme en dirección a la salida. Pero no sin antes sentir la presencia de alguien que le observa.

Farko echa un rápido vistazo pero no logra ver a nadie y continúa raudo su marcha hacia el majestuoso Castillo Blanco del Rey. Entre las sombras alguien le observa y se dispone a seguirlo.

Farko avanza con paso ligero por las decoradas calles de piedra de la ciudad, siendo perseguido sin darse cuenta por alguien. Pronto llega da una rápido giro hacia un estrecho callejón sin salida. Su acosador sigue desprevenido hasta el cruce, pero para su sorpresa el veterano hombre ya no se encuentra allí.

????: Jej... Justo como en los viejos tiempos, ¿No, Farko?... - Bocea el perseguidor al silencioso callejón.

En ese momento Farko aparece detrás de su acosador...

Farko: Jejeje... Parece que no has aprendido nada después de tanto tiempo... Daroth. - Contesta burlón.

Daroth: Pensé que esta vez no me detectarías, pero veo que la edad no hace mella en tus habilidades como detector. - Se vuelve. - Dime, ¿Te dirigías al Castillo?... Debe de ser algo importante para que tú vayas a ese lugar. - Comenta con gran seguridad el fornido hombre.

Farko: Así es... he de hablar con el rey.

Daroth: Jaj, ya lo imaginaba. - Se acerca hasta él. - No me dirás... que es por el chico. - Dice con un gesto de intriga. - ¿De verdad crees que ese chico a despertado ese poder? Ya sabes que desapareció. - Afirma con seguridad el comandante.

Farko: Sé lo que he visto, Daroth. Yo estaba justo delante. - contesta con firmeza. - ... No puedo asegurarlo del todo, pero estoy bastante convencido que el chico a despertado su alma. Y eso debe ser informado al rey cuanto antes. Podríamos estar hablando de la posibilidad de reanudar esa misión.

Daroth: ¡Farko, la llave se perdió! - Levanta su tono. - ¿No lo recuerdas? Largos años estuvimos buscando ese maldito objeto ¡Y lo único que conseguimos fue perder muchos valientes soldados!

Farko: ¡Lo sé! - Se exalta furioso. - ¡Pero aún tengo esperanza!

Daroth: ¡Erg! - Le sujeta con rabia por el cuello de la capa. - ¡Esperanza dices!...

Algunas ciudadanos de la calle escuchan el debate y se acercan al callejón alarmados.

Ciudadano: Mirad, son el capitán Farko y el Comandante Daroth... - Murmura.

Ciudadano 2: Sí, son ellos. Parecen tener una discusión. - Susurra.

Farko y Daroth se miran serios con un gesto de rabia, siendo conscientes de sus espectadores. Pronto Daroth suelta a Farko y da unos pasos hacia la salida del callejón. Farko mantiene su posición serio...

Daroth: ... El rey aún no ha llegado de su reunión... Seguro que ni lo sabías, como de costumbre. - Le comenta de espaldas con seriedad. - ... Tardará unas horas en llegar al Castillo. - Le sobre mira de reojo. - ... No le hagas perder el tiempo.

Tras estas palabras el veterano comandante se marcha y Farko se queda en el callejón. Poco a poco la gente se dispersa y el capitán se queda solo, apretando los puños...

Mientras tanto, en el Templo de los Guardianes...

Tharion: Oh, así que tú y Farko os conocéis desde hace mucho, jeje - Sonríe.

Taéla: Jaja, sí, nos conocemos desde muy pequeños. - Sonríe alegre. - Él siempre andaba por ahí correteando y luchando contra dragones y monstruos imaginarios. Era una monada. - Recuerda con dulzura. - Pero nunca se le dio bien hablar con las chicas, jajaja

Tharion: Jajaja, es muy divertido.

Los dos continúan riendo durante unos segundo y pronto llegan hasta una pequeña sala con una mesa llena de libros y papeles...

Taéla: Vaya, disculpa por el desorden, jaja. He estado muy ocupada estos días y no he podido recoger nada.

Tharion: Tranquila, solo me interesa apuntarme, jeje. - Sonríe impaciente.

Taéla: Jaja, bueno, pues a qué estamos esperando. - Se acerca al escritorio y aparta algunos libros para colocar encima el voluminoso libro que traía.

Tharion queda intrigado por el volumen del cuaderno. Pronto Taéla lo abre justo por una página repleta de nombre. Algunos estaban tachados y otros sin completar.

Taéla: Pues si no recuerdo mal, tu nombre es Tharion, ¿No? - Le pregunta mientras se coloca unas lentes y cruza las piernas.

Tharion: ¡Sí! ¡Tharion Drakker! - Sonríe.

Taéla: Jaja. bien Tharion... - Escribe el nombre del joven. - Pues ya estás inscrito para realizar las pruebas para integrar en la organización de Los Guardianes.

En ese momento Tharion no puede evitar sentir una gran emoción, pues sabe que de ahora en adelante comienza una nuevo reto y que pronto comenzará su duro entrenamiento para hacer frente al mal que amenaza este mundo. Taéla se alegra por la motivación del joven, pero... en su interior tiene la sensación de que al chico le aguarda un oscuro destino...

????: Mi señora Taéla - Se escucha a lo lejos.

Taéla y Tharion se giran hacia la entrada de la sala y ven llegar a un joven soldado. Se trataba de Nelhir Lerethir, uno de los agentes que protegen al rey.

Taéla: Nelhir, ¿Qué haces tú aquí? - Pregunta extrañada.

Nelhir: Vengo a comunicaros que... - Se inclina saludando con mucho respeto. - Ha vuelto de su viaje.

Taéla: ... ¿Quieres decir?...

Nelhir: Sí - Confirma entre el honorable soldado. - El rey ha regresado.

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