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El nacimiento de un nuevo día asomaba por las colinas de Atlantis. En este nuevo día un joven humano iba a dar el primer paso para alistarse en una de las organizaciones de guerreros más famosas de Exelium... The Guardians.

La luz del sol ilumina las majestuosas puertas del conocido Templo de los Guardianes. Frente a ellas, el veterano ex-capitán y el entusiasmado y desesperado Tharion Drakker espera con ansias su apertura, pues el comienzo de un gran destino comenzaba ahora para él...

Tharion: Wuff... - Suspira.

Farko: Jej, ¿Nervioso? - Pregunta sarcástico.

Tharion: Jeje, nada de eso. Estoy más que decidido. ¡Voy a lograrlo! - Asegura con decisión apretando los puños. - ¡Venga! ¡Entremos ya!

Farko: No seas impaciente. No podemos entrar así cómo así en el Templo. Hay un protocolo que debo seguir para abrir las puertas. - Le explica al joven. - Tharion, Los Guardianes son algo muy sagrado para todo el reino. No se trata de un puñado de guerreros que luchan sin sentido. - Se acerca hasta las puertas y contempla sus grabados y símbolo. - Se trata de una organización compleja, cuyos miembros están especialmente entrenados para enfrentar a las criaturas más poderosas y malignas que amenazan nuestras fronteras, que digo, no solo de nuestras fronteras, si no de todo Exelium...

Tharion se agrada al escuchar las palabras de Farko. En su rostro se aprecia la sensación de emoción, pues para él los Guardianes eran cómo grandes héroes, que le recordaban a su padre...

Mientras Farko daba su lección al joven, dos individuos subían también las grandes escaleras de piedra hasta las puertas del templo...

Farko: ... Debes tener esto muy en cuenta, pues no solo es... - Le interrumpen.

????: Vas a aburrir al chaval contando las mismas historias una y otra vez, Farko. - Se escucha una voz fuerte detrás de Tharion.

Tharion y Farko se vuelven y ven llegar a un fornido hombre acompañado de una joven de aspectos nobles. Tharion hecha un rápido vistazo al hombre, pero este queda ignorado al prestar toda su atención a la joven que le acompaña. Ambos jóvenes cruzan sus miradas, pero ella la aparta con gran seriedad...

Farko: ...Jej. ¿No estabas tú aburriendo a todos en la taberna con las tuyas la noche pasada, Comandante Daroth?... - Le responde siguiéndole la burla.

Ambos veteranos parecen mantener una vieja rivalidad. Sus miradas firmes y serías crean gran sensación de respeto por todo el ambiente... Pronto, como de costumbre, el joven Drakker desarma toda la tensión con su despreocupada personalidad...

Tharion: ... ... ... ¡Ya me acuerdo! - Exclama con entusiasmo. Todos prestan atención a la repentina reacción del joven. - ¡Tú estabas aquí cuando vine a inscribirme! - Dice refiriéndose a la joven.

Tharion sonríe alegre por haberse acordado, pero ella permanece seria, mostrando total apatía a las palabras del joven. Farko sonríe por el inocente gesto del joven, pues sabes que Tharion siempre lo dice con una intención amable e inocente. Por otro lado, el firme comandante también esboza una ligera sonrisa por el gesto de Tharion, aunque algo más frío y con otras intenciones.

Daroth: Bueno, entonces ¿Él es el chico que decías? - Le pregunta a la joven, analizando a Tharion con la mirada.

????: Sí padre. - Contesta cual firme soldado.

Daroth: Jaj, ya veo... Bueno, ¿No nos piensas presentar, Farko?

Farko: Hm. Claro. Tharion Drakker, te presento al comandante Daroth Vlaint y a su hija... Sharia. Presenta cordial. Tharion se presenta con una amable sonrisa.

Daroth: (Pensando) ... Drakker.... Él es su hijo entonces... - Analiza serio. Farko no tarda en darse cuenta en el gesto del comandante - (Hablando) Vaya, ¿Así que Tharion Drakker? Es un buen nombre, muchacho. Pues como bien a nombrado Farko, mi nombre es Daroth, y ella es mi hija... Sharia.

La joven realiza un gesto con su cabeza saludando a los dos con mucha educación. Farko le devuelve el saludo con mucho respeto, pero Tharion, ignorando todo procedimiento, se acerca hasta la joven con toda la confianza del mundo...

Tharion: Entonces, ¿También vienes a inscribirte? - Le pregunta amable.

Daroth: (Pensando) Cuidado chico, yo no me acercaría tanto, jaja... - Sonríe con descaro.

En ese momento la joven realiza un rápido movimiento y desenfunda una afilada daga de mango rojo con retoques cromados, rozando su filo en el cuello del Tharion. Farko gestea con un rostro serio al ver la gran disciplina y habilidad de la muchacha.

Farko: (Pensando) Ese movimiento ha sido casi perfecto... Veo que Daroth la tiene sometida a un entrenamiento muy duro, como siempre... Espero que no se le vaya de las manos... - Frunce el ceño.

Daroth: (Pensado) Jej... Sharia dice haber visto el poder de La Esencia en él, pero no parece más que otro inútil del montón... Sharia acabaría con él en un instante... - (Habla) Jajaja, tranquila Sharia, el chico solo quería ser tu amigo. Vamos enfunda tu... - Se detiene al ver la cara del joven.

El rostro de Tharion se torna algo más serio pero despreocupado al ver la hoja de la daga tocando su cuello. La joven queda algo sorprendida al ver que Tharion no parece retroceder ni mostrar miedo, cosa que por alguna razón le hace enfurecer, haciendo cada vez un poco más de presión en el cuello del joven. Tharion mantiene firme su posición. La hoja de la daga comienza a producir un ligero corte en el cuello del joven. Sharia cada vez se molesta más al ver que Tharion no le teme.

Farko: (Pensando) Con los jóvenes que son... y ya parecen dos aguerridos soldados...

Tharion parece notar algo en la joven y esboza una ligera sonrisa, haciendo que Sharia quede confusa y más molesta. Pronto el joven comienza a avanzar muy lentamente hacia ella, haciendo que el corte sea cada vez más notable. A Farko le molesta la situación, pero él y Daroth, como veteranos guerreros que son, saben que deben dejar a ambos jóvenes medir sus fuerzas...

Sharia: (Pensando) ...¿Qué pasa con él?... ¿Por qué no se aparta?... - Se molesta confusa. - ¿Qué es lo que te pasa? ¿Acaso quieres morir? - Le pregunta seria. Tharion permanece unos segundos en silencio, luego le mira fijamente y sonríe. - ¿Qué es lo que te hace tanta gracia?...

Tharion: ... Tú no quieres matarme. - Le responde sonriente con mucha tranquilidad.

Sharia queda bloqueada por las palabras del joven, pues le hacen enfurecer más, cómo si Tharion hubiese dado en el blanco, y aprieta más el arma contra el cuello del joven, haciendo que este tenga que alzar un poco la cabeza por la presión. La sangre comienza a gotear por la hoja de la daga y una pequeña gota cae al suelo haciendo reaccionar a Farko y Daroth.

Daroth: Sharia. - Le llama con firmeza. - Es suficiente.

La joven tarda unos segundo en acatar la orden, luego aparta la daga y Tharion queda libre del peligro. Pero ninguno aparta la mirada del otro. Sharia queda pensativa por las acciones de Tharion, mientras este permanece tranquilo en su posición.

Daroth: ... Vamos, entremos ya al Templo. Ha sido un placer conocerte, Tharion Drakker. - Se despide del joven. - Farko...

Farko: Comandante, Sharia. - Se inclina ligeramente despidiéndose.

Sharia avanza sería detrás del fornido hombre hasta las puertas. Daroth se dispone a abrirlas y la joven lanza un último vistazo a Tharion buscando en él una explicación. El despreocupado joven levanta sonriente la mano para despedirse, cosa que confunde aún más a la chica. Luego padre e hija entran al templo.

Farko: (Pensando) ... Daroth ha convertido a su hija en un arma sin sentimientos... Esa chica se ha criado sin el cariño de una madre... - Piensa con tristeza el veterano capitán.

Tharion: Bueeeno.... ¿Entramos ya nosotros también? - Pregunta con toda la normalidad del mundo.

Farko: *Suspira* ¿Pero es qué tú no tienes sentido del respeto? - Le da un pequeño golpe en la cabeza al joven. - ¿Qué es eso de despedirse con la mano como si fueran tus amigos de toda la vida? Y por otro lado, lo que hace cualquier persona medianamente normal es apartarse cuando tiene el filo de una daga en el cuello... ¿Tú que eres? - Le pregunta desesperanzado tapando su rostro con una mano.

Tharion: ¡Eh! - Se rasca la cabeza dolorido. - ¡Pues por qué voy convertirme en un Guardián¡ ¡Y no puedo permitirme retroceder ante nada! ¡Lo he jurado! - Responde con dolor y entusiasmo. - Además, ella no iba a hacerme nada. Estoy seguro. - Sonríe inocentemente.

Farko: Aghh.. Qué voy a hacer contigo... - Se pregunta a sí mismo retórico. - Anda, toma esto y lávate bien la herida del cuello. No quiero que andes por ahí manchando los brillantes pasillos del Templo con tu sangre. - Le ofrece una vaina con agua y un trapo.

Tharion se lava rápidamente el pequeño corte del cuello, desesperado por entrar ya al Templo. Pronto los dos entran y Tharion queda nuevamente maravillado con los grabados y las grandes columnas de toques brillantes. Por el pasillo, Farko se para ante una de las paredes, Tharion se acerca y ve un enorme grabado con extrañas escrituras y un enorme símbolo cromado...

Farko: He aquí nuestra más sagrada escritura, Tharion... El Recuerdo de los Antiguos. - Contempla con gran respeto el veterano capitán.

Tharion queda asombrado al verlo, pues se trataba de un enorme mural hecho de algún tipo de piedra que desprendía un brillo único, en la cual había grabado un mensaje. Tharion no puede evitar sentir algo proveniente de la piedra, algún tipo de energía que le reconfortaba.

Tharion: Es increíble... Dice maravillado. - ... ¿Pero qué es lo que dice? - Pregunta curioso.

Farko: Jej. Impaciente. - Sonríe al ver el interés del joven. - Bueno Tharion, como ya te he dicho este es El Recuerdo de los Antiguos. Nadie sabe cómo ni cuándo, ni quién lo descubrió, pero según las historias fueron los primeros Guardianes quienes tradujeron su mensaje y fue la base de inspiración para crear esta organización. Esta es la razón por la que existimos y por la que luchamos hoy en día. - Explica el veterano hombre. - Su mensaje es nuestra voluntad. - Coloca la mano sobre la piedra. Se lee: Vasta oscuridad nacida del mal, destructora de vidas, segadora de almas, sea purificada por la luz de la voluntad. Hijos protectores, no temáis, luchad con valentía, por el camino de la libertad.

Estas palabras quedan grabadas en el interior del joven Drakker. Farko le observa y puede sentir como el muchacho se siente cada vez más inspirado, haciéndole recordar una era pasada en la que él también sintió lo mismo la primera vez que escucho El Recuerdo de los Antiguos.

Farko: Nunca debes olvidar el motivo por el cual luchas, Tharion. Tu voluntad es el arma más poderosa para combatir el mal, eso es lo que representa este símbolo. - Señala el centro del grabado. Tharion mira fijamente el símbolo. - Jej, tranquilo. Cuando te conviertas en un Guardián, dudo que lo vayas a olvidar...

Tras estas palabras Farko se recoge un poco la manga de su brazo y en él se aprecia claramente el mismo símbolo, sellado en el ante brazo del veterano hombre. Tharion queda sorprendido e ilusionado, pues sabía que él también lo iba poder tener.

Farko: Jeje, solo con verte la cara ya sé que deseas tenerlo también. Es el sello que le otorgan a todos los Guardianes. - Se coloca bien la manga. - Tharion, este símbolo significa que tenemos una gran deber, que somos protectores, que luchamos por una causa... Este símbolo significa que somos Los Guardianes del Mundo.

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