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Silthis iluminaba la cara de un pensativo Tharion, que le daba vueltas a todo lo que le había contado veterano capitán. Sabiendo ahora que su padre no era ningún desertor ni mucho menos un cobarde, y que este había partido en una importante misión.

Pronto, cayó en la conclusión de cual podría haber sido dicho objetivo...

Farko: Jej, tienes buenos instintos, Tharion. - Le insinúa adelantándose a los pensamientos del joven. - Sí. Yo pensé lo mismo. Tras escuchar varias historias sobre el, caí en la cuenta de que ese hombre había partido de su hogar en una misión de gran importancia para todos.

Tharion: ¡¿No me digas que él?! - Exclama con entusiasmo.

Farko: Sí, Tharion. Creo que tu padre emprendió una misión veinte años atrás con el objetivo de encontrar la cura de los desastrosos fenómenos y la posterior desaparición de La Esencia...

El ese momento, una sensación de alegría inundó el corazón del joven. Tantos años escuchando como tachaban a su padre de traidor y desertor. Tanto tiempo soportando las burlas de la gente que juzgaba ignorantes de la verdad. El alivio que sintió al saber que él y no ellos tenía razón, y que su padre fue en realidad... Un héroe.

Farko contempló y sintió la alegría del muchacho, cosa que también le alegró a él. Durante todos estos años Farko siempre había esperado volver a ver a ese gran hombre, al cual consideró como inspiración para todas las personas.

Tharion: Así que el viejo anciano tenía razón... - Murmura recordando a alguien. - Siempre me decía que mi padre se había marchado por algo muy importante para todos y por eso no podía estar con mi madre y conmigo....

Farko: Tharion, las personas dibujan círculos a su alrededor. - Explica. - Estos pueden ser más pequeños o más grandes depende de a cuantos seres queridos decidan tener en su interior. Tu padre... Dibujó el círculo más grande de todos...

Tharion entendió que su padre había decidido sacrificar su vida por la de todos. La mayoría de las personas solo se encargan de un pequeño círculo, su familia, quizás sus amigos... Pero unos pocos van más allá y crean un círculo que engloba a todos. Rhatko Drakker fue uno de ellos.

Farko: Recuerda que cada uno trata de proteger aquello que más le importa. Tu deberás elegir el tamaño de tu círculo.

La noche comenzaba ya a dar paso a los aún casi imperceptibles primeros rayos de luz de la mañana. La fresca brisa del norte acariciaba los pocos árboles de la ciudad y hacía ondular los verdes pastos de las colinas a lo lejos... El comienzo de un nuevo día... Un nuevo amanecer asomaba en el horizonte.

Farko: Bueno, Tharion. Creo que eso es todo lo que puedo conseguir contarte por ahora sobre él. Ahora es elección tuya decidir qué hacer al respecto. - Le dice dando un profundo suspiro de alivio.

El joven permanece unos segundos en silencio, con un rostro serio, contemplando el horizonte. Farko había cerrado los ojos un instante, como si se hubiera quitado un peso de encima. Pronto, el joven habló...

Tharion: Bien. - Soltó. Farko abrió uno de sus ojos y le miró con atención. - Ya he tomado mi decisión. - Asegura.

Farko: ¿Ah sí?... - Pregunta con tono burlesco. - ¿ Y de qué se trata?

Tharion se vuelve y aprieta con firmeza los puños...

Tharion: Jej. - Sonríe. - ¡Yo! ¡Tharion Drakker! ¡Juro ante todos que me convertiré en un gran Guardián! ¡Entrenaré duro! ¡Haré que la Esencia vuelva a nosotros! ¡Y lucharé por la libertad y la justicia de Exelium! ¡LO JURO!

Estas palabras resonaron por toda la ciudad. Farko sonríe por la humilde decisión​ del joven. Tharion había declarado algo muy importante para el destino de Exelium. Pronto comenzaría el largo camino que le conduciría a lo más alto. Él sabía que no iba a ser fácil ni muchos menos seguro, pero su gran voluntad era suficiente para lograr su objetivo...

Tharion: ¡Ese es mi camino! ¡Está decidido! - Sonríe fervientemente con la mirada firme y seguro de sí mismo.

Tras esta declaración todo quedó nuevamente en silencio... Hasta que fue interrumpido por el lejano grito de alguien a lo lejos.

????: ¡Eeeehhh! ¡Dejad el escándalo! ¡Malditos sean! - Grita un ciudadano que dormía cerca del mirador.

Farko y Tharion quedaron sorprendidos y algo avergonzados por la reclamación. Luego se miraron y rieron ligeramente por la embarazosa situación.

Farko: Jej, Jej... Bueno, señor "Mi camino" - Dice burlándose cariñosamente de las palabras de Tharion. - Todo eso está muy bien. Pero... Para empezar, solo lo has jurado ante mí. - Le dice mientras mira a su alrededor. - Y segundo, no sé si te has dado cuenta pero ni siquiera te has inscrito aún en la pruebas para convertirte en Guardián... - Sonríe por la patosidad del muchacho.

Tharion: .... ¡Aaaahhh! ¡Es Verdad! - Grita al darse cuenta. - ¡Maldita sea! ¡Me había olvidado! - Crece su preocupación.

Farko: Hay que ver... Mira que eres despistado. - Le dice relajado mientras saca otro palillo más.

Tharion: ¡Esto es culpa tuya, maldito viejo! ¡Me has distraído trayéndome a este lugar y contándome tus relatos de anciano! - Le señala culpándolo.

Farko: ¡¿Eeeehh?! ¡¿A quién estás llamando vejestorio, estúpido mocoso! - Se levanta alterado. - ¡Te he contado la historia de tu maldito padre, idiota!

Tharion: ¡Aaaahh! ¡Ya han cerrado el Templo! ¡¿Qué hago ahora?! - Se lleva las manos a la cabeza desesperado.

????: ¡Es que no tenéis casa! ¡Cerrad el pico ya malditos sin techo! - Se asoma el enfurecido ciudadano por su balcón.

Tharion y Farko vuelven nuevamente a avergonzarse por la situación y vuelven a la normalidad. Farko se inclina disculpándose. Tharion queda de observador y rápidamente Farko le da un ligero golpe en la cabeza para que Tharion se incline también. El hombre se vuelve dentro.

Farko: Ahj... (Pensando) Al final se me ha hecho tarde. Debo ir cuento antes a palacio a informar...- Suspira. - Será mejor que nos larguemos. Volvamos al Templo.

Tharion: ¿Y cómo piensas entrar? - Le pregunta ya calmado. - Es muy tarde. - Ojea el aún oscuro cielo con un gesto de decepción.

Farko: Oye, ¿tú no escuchas cuando la gente te dice algo? - Le dice ya desganado. - ¿Aún no sabes quién soy?

Tharion le mira con gran desinterés...

Tharion: ¿Qué tiene que ver quién eres con el Templo, Falko?

Farko: (Pensando) ... Aún no me creo que sea su hjo... No sé si lo hace enserio o se está burlando... Ni siquiera puedo apreciarlo con claridad con mi Esencia... - (Habla) Por segunda vez , es Farko, Farko Wytern. Y soy el actual Jefe de La Guardia de Atlantis. ¿Te ha quedado claro? - Le dice paciente, aunque algo irritado.

Tharion: ... ¡Eres el Jefe de la Guardia! ¡Eso es increíble! ¡Ahora podremos entrar aunque esté cerrado! - Se emociona rápidamente.

Farko:... Sabes, eres muy raro muchacho. Pero no soy quién para juzgar tu forma de ser. En fin, vamos ya, antes de que despertemos a toda la ciudad.

Tharion: ¡Bien! ¡Vamos! Jajaha. - Ríe alegre con su particular despreocupación.

Farko: Jeh. - Sonríe y emprende la marcha.

Tharion avanza alegre y decidido hacia el afamado Templo de los Guardianes, allí, su primer reto le aguarda.

Continuará...

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