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Tharion Drakker había dejado ya su primera huella en la historia de la ciudad. Todos a su alrededor le observaban atónitos por lo ocurrido mientras él, con toda la calma del mundo, se arrancaba la daga que el ladrón había clavado en su antebrazo. Pronto, alguien rompe el silencio...

Ciudadano: Ha... ¿Habéis visto lo mismo que yo?... - Pregunta al aire sin creer lo que ha visto.

Ciudadano 2: Entonces... ¿No estoy soñando?... - Se cuestiona otro con el mismo síntoma.

Entre tanto Tharion termina de sacar la daga de su antebrazo y tapona su herida con la banda negra que llevaba atada a la cintura. Al acabar de envolverse la herida alza la mirada hacia sus espectadores.

Tharion: ¿Ah?... - Mira a su alrededor. - Mmm... Qué incomodo, jajaja... - Se rasca la cabeza algo avergonzado.

Entre los testigos, el también perplejo guardia, Farko, sigue dándole vueltas a lo ocurrido. Pronto sus pensamientos se ven interrumpidos por el comienzo de una lluvia de aplausos y elogios de la gente al joven.

Los aplausos resuenan por toda la avenida y muchos salen de sus casas y se unen a la celebración. Algunos incluso se unen ignorantes de lo sucedido.

Ciudadanos: "¡Hurraaaaa!" "¡Bravooooo!" "Bien hechooo" - Son las palabras que resuenan con más fuerza entre los elogios.

Guardia 1: ¡Farko, señor! - intenta llamar la atención del expectante capitán. - ¿No deberíamos actuar ya?

Farko: ¿Eh? - Reacciona. Eeeh... Sí, sí, claro, por supuesto... ¡Rápido!. - Da la orden algo inseguro.

Guardia 1: ¡Sí, señor! - Saluda y acude junto con otros compañeros hacia la zona del combate.

Los guardias pasan por un lado del joven y montan un perímetro de seguridad al rededor del cuerpo del ladrón. Uno de ellos se agacha y coloca sus dedos en el cuello del abatido hombre, en busca de señales de vida.

En ese momento las ovaciones del público aminoran cada vez más al darse cuenta de la acción del guardia. Todo queda nuevamente en silencio, esperando la respuesta del guardia. Algunos murmullos comienzan a circular. La pregunta de si el delincuente está aún con vida o de si el joven Tharion se había convertido ahora para algunos en un asesino rondaba por sus pensamientos.

Farko observa el comportamiento típico de la gente, pues se da cuenta lo rápido que juzga las personas a alguien que no conocen sin evaluar la situación. La ignorancia de las masas para tachar tan rápido a alguien de héroe como de villano... Tharion se vuelve con un gesto despreocupado en su rostro hacia los guardias y el ladrón. Pronto se rompe el silencio...

Guardia 1: .... - Se levanta serio. - El sujeto... Tiene pulso, ha quedado inconsciente tras el golpe, pero aún vive.

Pronto comienzan de nuevo las celebraciones y demás, aunque se escucha a alguno que otro desilusionado por la noticia, como habiendo preferido que el maleante ya no se levantara nuca más.

Tharion suelta una ligera y picaresca sonrisa, pues él también es bastante consciente de los prejuicios de la gente, acto seguido se dispone a marcharse del lugar de los hechos. Farko manda una brigada más de guardias para ir calmando y despejando la zona, luego se vuelve y se dispone a ir detrás del muchacho. La misteriosa joven desaparece entre las masas tras lanzar una última mirada al joven, pareciendo quedar satisfecha con los que había visto.

Entre algunos espectadores se escuchan unos últimos susurros que cuestionan la identidad del joven...

????: ¡Esperad muchacho! - Se escucha una voz de tono bastante anciano. - ¡Esperad, por favor!

Tharion gira la mirada hacia las llamadas y ve a un pequeño y arqueado anciano intentando llegar hasta él, apoyado con un viejo bastón de madera.

Anciano: ¡Ufg, ufg! - Suspira cansado. - Por fin te alcanzo. Maldita sea mi edad, jojojue, ehj, ehj. - Tose.

Tharion: Mmm... ¿Está usted bien? ¿Necesita ayuda? - Pregunta con su particular tranquilidad.

Algunos ciudadanos que se marchaban ya, detienen su marcha y prestan atención hacia la conversación del anciano y el joven

Anciano: No, no, joven, yo solo quería agradecerte. Has salvado mi vida. Ese sujeto pretendía robarme el dinero de mi puesto de frutas. Si no fuera por tu intervención tal vez podría haberlo perdido todo. Muchísimas gracias.

Tharion: Ah... eh... No es nada señor. Siento haberle destrozado el puesto, jajaja. - Sonríe humilde.

Anciano: Tonterías muchacho, toma, llévate estas, son de las más frescas que tengo, espero que te sirvan bien. - Le ofrece sonriente una bolsa con algunas frutas. El anciano de fija en el herido brazo del muchacho. - !Oh, por los dioses¡ !Rápido, tienes que ir a que te vea un curandero, podrías perder el brazo¡

Tharion: ¿Eh?.. Ah, no, no se preocupe por eso, es solo un rasguño, jaja. !Muchas gracias por la fruta señor, adiós!.

El anciano queda preocupado por las palabras del joven, pues se veía claramente que era una herida muy seria,, pero a Tharion no parecía importarle mucho. Los ciudadanos ven el gesto de amabilidad y sonrientes continúan su camino. Tharion se despide del anciano y emprende la marcha mordisqueando una jugosa manzana de la bolsa.

Guardia: Oye, ¿A donde crees que vas?...

Tharion se ve detenido por uno de los guardias.

Tharion: ¿Eh? Pues a inscribirme. - Responde mientras se limpia la boca con la mano.

Farko: Con que... - Aparece detrás del joven. - Vas a inscribirte en la Guardia, eh... - Cuestiona con un tono sarcástico.

Tharion: Ah, eres tú. ¿Quieres una? - Le ofrece una de las frutas. Farko se fija en la herida del brazo de Tharion.

Farko: (Pensando) Debería estar gritando de dolor... (Habla) Oye ¿Estás bien?... ¿No te duele?...

Tharion: Bueno, es algo molesto. - Le responde tranquilamente mientras da otro mordisco a una de las manzanas. - (Entre mastiques) ¿Sheguro que no quieresh?...

Farko: (Pensando) Él... No hay duda, ha utilizado el poder de La Esencia... Debo comunicar de esto al Rey cuanto antes... - (Habla) Ven conmigo, te acompañaré a la inscripción. !Vilnar¡ - Llama a su segundo. - Encárgate de esto, yo estaré en el Templo.

Vilnar: ¡Sí, Señor! - Saluda firme.

Tharion y Farko comienzan a andar hacia el Templo de los Guardianes. Por un largo rato ambos permanecen en silencio aparente, pues se escuchaban el crujir de las frutas que Tharion seguía comiendo. Anduvieron un largo rato por las calles de Atlantis, hasta que llegaron a una zona en la parte alta de la ciudad, donde había un mirador desde el que se podía ver gran parte de esta.

Allí se detuvieron ambos. Farko se apoyó en el muro y contempló la ciudad...

Tharion: ... Esto... creo que no era por aquí. - Apunta con obviedad el joven.

Farko: Ahj... Ya lo sé idiota. - Suspira. - Oye, has dicho que te llamabas, Tharion... Tharion Drakker, ¿No?. - Le pregunta sin apartar la vista de la ciudad.

Tharion: Sí, señor, Tharion Drakker es el nombre que me pusieron. - Responde con humildad. - Y a ti te han llamado... Emm... ¡Falko! - Afirma con toda seguridad.

Farko: ¡Es Farko! ¡Farko Wytern! - Se exalta al oír la absurda equivocación del joven. - Ahj, - Continúa. - Supongo que ese es el apellido de tu padre. Jamás pensé que volvería a oírlo... - Pierde la mirada en el horizonte.

Tharion: Pues, sí, supongo. Aunque yo no llegué a conocerlo... - Mira al cielo, como tratando de buscar algo.

Farko: Hm, sí, es normal, supongo. - Saca un palillo de su bolsillo y lo pone entre sus labios. - Yo conocí a tu padre, Tharion.

El joven queda intrigado ante la noticia del veterano guerrero.

Farko: Fui uno de los pocos que lo conoció como Rhatko Drakker, luego su nombre fue olvidado y fue llamado "Teth Elthërir", El Errante Blanco. - Mira de reojo a Tharion mientras masca con habilidad el fino palillo - Él... fue un buen amigo mío... Un buen hombre.

Tharion desvía su mirada, pensativo, tras escuchar esas palabras.

Farko: Yo... nunca pensé que él llegara a tener un hijo. - Mira al joven, buscando una reacción. - ... No sabía siquiera que tuviera una mujer especial en su vid... - Se ve interrumpido por un gesto de Tharion.

Tharion: (Aprieta los puños) ... Mi madre nunca hablaba sobre él... - Expira relajando el apretón. - Solo me dijo que tenía un padre y que tuvo que dejarnos por un tiempo para poder ayudarnos... Pero el nunca regresó. - Se vuelve dándole la espalda a Farko.

Farko: ...

Tharion: Mi madre enfermó... Yo tenía siete años, no sabía cómo ayudarla. Vino un doctor, dijo que tenía algún tipo de enfermedad grave, pero no disponíamos del dinero para pagar su tratamiento. Aquel año murió... delante de mi. - Sé que no podía hacer nada salvo mirar como daba su último suspiro.

Farko siente el dolor del joven aún cuando este muestra su calma ante tan apenados recuerdos. Aprieta los dientes y los puños mostrando respeto por la fortaleza del joven pese a sus palabras.

Tharion: Acepté que son cosas de la vida y tenía que seguir adelante, eso era lo que me decía el anciano del pueblo que me acogió y me crió. Pero... cómo olvidar algo de lo que luego está todo el mundo recordando continuamente en la calle. Señalando... al hijo del que ellos definieron como "cobarde", "Desertor"... - Ademas no podría olvidar nada, ni una imagen, ni una palabra de ella. - Termina, no antes sin poder impedir que caigan algunas lágrimas por su rostro.

Detrás de él, el veterano capitán no tarda en desmoronar su fortaleza y las lagrimas también surgen de su aún firme mirada. "Dicen que un guerrero que muestra sus sentimientos muestra su debilidad, pero lo que todos olvidan es que esa debilidad es en realidad la fortaleza que te da fuerzas para afrontar aquello que te hace mostrar dicha debilidad".

En un gesto amable pero firme, el veterano hombre de Atlantis posa fuerte sus manos sobre los hombros del joven.

Farko: Escúchame bien, chico. El mundo puede pensar y creer lo que quiera, pues siempre ha sido así y eso no lo vamos a cambiar, pero lo que si podemos cambiar es en lo que uno cree y eso es lo que está por en cima de todas las cosas. ¡Me Escuchas! ¡Tharion! ¡Tu padre! - Le agarra con más fuerza. - ¡Tu Padre! ¡No fue un cobarde! ¡¡Tu Padre fue...!! ¡¡UNA LEYENDA!!

Tharion aprieta fuerte sus dientes, agachando la mirada con un rostro de rabia y de alivio al mismo tiempo. Farko termina con un fuerte abrazo al joven.

Farko: ... Y esto nunca debes olvidarlo, Tharion.

Continuará... Editar

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