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Templo de los Guardianes de Atlantis. Se expone al público el cartel de información que certifica la apertura de inscripción para ingresar en la afamada organización del reino de Ázharon conocida como The Guardians.

Varios ciudadanos se acercan y comentan sobre el tema. Jóvenes y veteranos se agrupan entre las primeras filas con emoción, pues como todos saben, ser un Guardián es lo más alto a lo que un guerrero puede aspirar por estas tierras. Valientes, nobles, intrépidos y poderosos guerreros forman esta organización de defensa contra el mal que amenaza al reino.

Muchos otros tiemblan con solo pensar formar parte de esta organización, pues también son conscientes de los terroríficos peligros a los que se enfrentan estos valientes, y los muchos de estos que ya han sido victimas de los violentos ataques de enemigos y criaturas que ni los más fuertes querrían tener es sus pesadillas.

De la nada, un solitario joven se planta frente al cartel. Ahí de pie, sin preocupación, sin decir una palabra...

Ciudadano: ¡Eh! ¡Oye chaval! ¡Te piensas que eres invisible!

Ciudadano 2: ¡Eso, eso! ¡ Apártate, que no nos dejas ver el cartel!

El joven no parece mostrar atención de las quejas y se mantiene en su posición.

Ciudadano: ¡Acaso estás sordo! - Se enfurece aún más.

Ciudadano 2: ¡Oye niñato! - Se acerca furioso. - ¡Es que no escuch..!

Joven: ¡Aquí está! - Levanta con fuerza los puños.

El hombre da un brinco hacia atrás por el susto y cae contra otro estrepitosamente. Varias personas se paran al oír el estruendo y comienzan a murmurar sobre una pelea. Uno de los guardias se acerca hasta el joven para intervenir.

Guardia: Oye, oye, muchacho, ¿Qué demonios haces?

Joven: ¿Eh?... - Se vuelve hacia el guardia.

Ciudadano: ¡Ah! ¡Guardia! !Guardia! ¡Arreste a este insolente! ¡Me ha empujado!

Entre los presentes se escuchan algunos susurros: "Mirad, es Farko..." "Oh, oh" "¿Quieres decir el veterano de guerra, Farko "El Capitán de Bronce"?" "¡Sí, el mismo!"

Joven: ¿Eh?... - Se vuelve hacia el molesto ciudadano. - ¿Ocurre algo?... - Pregunta al alterado ciudadano con toda la normalidad del mundo.

Ciudadano: ¡AAHHH! ¡En cima me vacila! ¡Tú me has empujado mocoso insolente! - Le señala con rabia.

Joven: ... - Le mira confuso. - ¿De que habla?... - Pregunta con un gesto despreocupado.

Ciudadano: ¡¿Cómooo?! - Se exalta cada vez más.

Farko: Señor mantenga la calma, por favor. Oye chaval ¿Has empujado a este hombre? - Se vuelve hacia el joven.

Joven: ¡Pues claro que no!, yo estaba leyendo el cartel. ¿Por qué iba a empujar a este hombre? - Se molesta, aunque sin mucho interés.

Ciudadano: ¡Eso es mentira! ¡Tú me has empujado! ¡Todos lo han visto!

Ciudadano 2: Oiga, señor guardia, este joven se ha puesto delante del cartel y no nos dejaba ver.

Farko: (Pensando) Maldita sea, por qué tengo que aguantar estas estupideces... - (Habla) Está bien, cálmense todos, seguro que este chico no... ¿Eh?... - Mira a su al rededor buscando al joven.

Ciudadana: Se ha marchado hace un instante. - Le comenta entre una ligera sonrisa inocente por la escena.

Farko: ¿Qué? ¿Y a dónde ha..?

Ciudadana 3: Ha entrado dentro, señor. Parecía que decía algo de inscribirse...

Ciudadano Molesto: ¡Lo ve! ¡No es más que un joven insolente y sin vergüenza!

Farko: Tch, maldito mocoso. - Susurra molesto. - Está bien, desocupen en lugar. - Se vuelve hacia el alterado ciudadano. - No sé preocupe, yo me encargo del joven. - Se va.

Ciudadanos: "Hay que ver", "Sí, menudo respeto", "Estos jóvenes de hoy en día solo tren problemas"...

El joven pasea tranquilamente por el largo salón del edificio que lleva a la sala de inscripción, maravillado por los bonitos detalles plateados y dorados de las paredes y columnas que forman en interior del recinto.

Al llegar a la sala de inscripción...

Encargada de Inscripción: Hola, buenos días. Nombre por favor. - Saluda sin levantar la mirada mientras apunta cosas en un enorme libro.

Joven: ¡Buenas! ¡Sí! Esto... ¡Soy...! - Le interrumpen.

Farko: ¡Te encontré! - Aparece detrás del joven.

La encargada de la inscripción alza la mirada.

Encargada: ¡Farko! ¡Que alegría verte por aquí! - Sonríe.

Farko: ¡Ho-hola Taéla! ¡Igualmente! - Devuelve el saludo algo tímido.

Joven: ¿Eh? - Se vuelve. - ¡Ah! Tu eres el guardia de la puerta. ¿El viejo ese se encuentra bien? - Pregunta con total calma.

Farko: ¿Eh?... Sí claro, está... ¡Espera! Ese no es el tema. Ejem, escucha chaval, no puedes largarte mientras estamos solucionando un conflicto. ¿Acaso no conoces las normas de la ciudad?

Joven: ¿Normas? Mmm... Pues no, la verdad. Disculpe, recién acabo de llegar, jeje. - Dice despreocupado.

Farko: Hm... - Cruza los brazos frunciendo el ceño. - Esa escusa no me vale, si eres de las afueras de la capital se te tiene que haber entregado un folleto en la entrada con las normas de la ciudad, se le entrega ha todos los visitantes y forasteros.

Joven: ¿Un folleto?... ¡Oh! Te refieres al papel ese... Pensaba que solo era publicidad y lo he tirado a la basura, jajaja... - Se rasca la cabeza.

Guardia: Tch, hay que ver chaval, ¿Es que no tienes sentido del deber?... - Le observa serio. Pronto intuye la intención del joven para inscribirse y lo aprovecha para darle una lección. - Pues es algo muy importante si quieres ser un Guardián.

Joven: ... - Agacha la cabeza con un gesto arrepentido.

Farko: (Pensando) ... Tal vez me he pasado un poco con él. - Recapacita el firme guardia. - Emm... bueno, supongo que un despiste lo tiene cual... - Lo interrumpe el joven.

Joven: ¡Entendido! - Levanta la mirada con seguridad y sube uno de sus puños - ¡No volverá a ocurrir! - Exclama sonriente y con entusiasmo.

Los presentes se quedan observando el entusiasmo del joven. La encargada de la inscripción suelta una pequeña risa.

Guardia: (Pensando) ... ¿Qué es esta sensación...? ¿Quién es este chic..? - Se ve interrumpido.

????: ¡Al ladróooon! ¡¡Que no escape!! - Se escucha fuera del templo.

El guardia reacciona a los gritos y rápidamente sale a comprobar la situación. Al momento el joven esboza una fugaz sonrisa y sale tras él. Los demás oficiales y sujetos de la sala comentan sobre lo sucedido e inmediatamente mandan a algunos guardias más. Entre ellos, una muchacha de cabello castaño claro, observa la situación, se queda observando al joven que rápidamente sale y luego se dirige también a la salida.

En la calle...

Ciudadana: ¡Aaaaahhh! - Grita aterrada.

Farko: Señora, señora, ¿Se encuentra bien? ¿Qué ha sucedido? - Se acerca a ella.

Señora: (Entre llantos) Un- un hombre, ha venido corriendo hacia mi y me a robado el collar y el bolso...

Farko: Está bien, mantenga la calma, ¿Hacia dónde ha ido?

La señora señala la dirección tímidamente.

En ese momento se escucha un estruendo y una cortina de polvo se levanta al fondo de la calle. Farko rápidamente avanza hacia el lugar. Al llegar se encuentra a un sujeto en pie frente a un puesto de frutas destrozado entre el humo. Entre los escombros otro sujeto intenta incorporarse.

????: Ahg... Maldita sea, ¡¿Quién demonios?! - Se medio levanta de entre los escombros el que parece ser el ladrón.

Delante de él, allí, entre el polvo, se encontraba el chico de la inscripción. El guardia observa e identifica al joven con una expresión de sorpresa.

Joven: ... Oye, no está bien eso de robar, si quieres algo... - Levanta su puño izquierdo y lo vuelve a bajar con fuerza. - ¡Debes luchar y trabajar para conseguirlo!

Ladrón: ¡¿Qué?! ¡Maldito niñato desgraciado! ¡Aparta si no quieres que te atraviese! - Desenvaina una afilada y puntiaguda daga.

Farko enseguida reacciona y se dispone a intervenir, pero se detiene en seco al observar la cara del muchacho. Pues el joven estaba ahí, serio, sin mostrar un ápice de miedo, manteniendo su posición, cual valiente soldado.

Guardia: (Pensando) N-... No siento miedo proveniente de su alma... ¿Quién demonios eres chaval?... - Le mira pensativo.

Tras él, a varios metros, la joven de la sala de inscripción llega y ve a Farko allí, como congelado, a punto de desenfundar su espada. La joven se extraña al verlo sin actuar, luego su mirada se desvía hacia el joven y el ladrón y se da cuenta entonces, quedando igualmente sorprendida.

Ladrón: ¡Maldición! ¡Pronto llegará la guardia! - Balbucea. Una gota de sudor cae por su nervioso rostro.

Joven: Aún hay tiempo... Devuelve lo que has robado.... - Dice serio, tendiéndole la mano. Todos quedan perplejos ante el gesto del joven.

Ladrón: ¡AAAAHHHHH! ¡CIERRA LA BOCA MALDITA ESCORIAAAAAA! - Salta hacia él con la daga, dispuesto a acabar con su vida.

El joven no mueve ni un músculo ante la acción del maleante. Todos se temen ya lo peor. Algunos apartan la mirada y la de sus hijos.

Farko: (Pensando) ¡Mierda! ¡Pero qué estás haciendo Farko! - Habla con sigo mismo. Raciona y se dispone a intervenir, pero algo tarde ya ante el ataque del ladrón. - ¡Noooooo! ¡Apártate chavaaaaal! - Grita desesperado.

Joven: ... Pudiste elegir.

Un movimiento, un solo movimiento de su pierna izquierda. Con este movimiento el joven esquiva el ataque del bandido. Todos quedan estupefactos. Farko se detiene por segunda vez.

Ladrón: Tch, ¡GRRHAAAAA! - Se da la vuelta en el acto y dispone su daga hacia el joven con rabia. - ¡Te ensartaré desgraciado! - Se lanza con todas sus fuerzas hacia el joven, pareciendo esta vez que si acertaría.

La situación se repite, pero esta vez, pese a su facilidad anterior para esquivarlo, el joven no lo hace. levanta uno de sus brazos. La hoja impacta en este, atravesando la carne lentamente del antebrazo del joven. Un fino hilo de sangre brota hacia la cara del ladrón. Todos quedan impactados y horrorizados. Un silencio envuelve todo...

Ladrón: jej, a ver si ahora abres esa bocaza. - Sonríe gloriosamente. Pero su gesto cambia enseguida.

Joven: Oye... - Llama la atención del ladrón. - Ya me has "ensartado"... ¿Te sientes mejor?... - Pregunta serio.

Ladrón: ¿Q-qué?... - Suelta con una voz ahogada. - ¡¿Qué pasa aquí...?! ¡¡¿Quien eres joder?!!

Joven: ¿Mi nombre...? - Mueve su pierna hacia atrás y arma su otra puño. Un extraño y casi inapreciable aura brota de su puño y su pecho, y sus ojos adquieren un ligero brillo plateado. - Mi nombre es... Tharion Drakker.

Según se nombra, Tharion, aún con la daga clavada en su antebrazo, realiza un pequeño salto. La daga queda incrustada y el ladrón queda desarmado. Pronto, como si de un cañonazo se tratase, golpea el pecho de su oponente. El golpe coge un fuerte impulso, haciendo que el puñetazo termine en un poderoso impacto del ladrón contra el suelo de la calle. La potencia del ataque crea una fuerte onda que levanta una pequeña cantidad de polvo y viento a su alrededor.

Muchos de los presentes se ven obligados a apartar la mirada y protegerse del polvo. Entre ellos, Farko y la joven que los observaban, consiguen aguantar la onda protegiéndose ligeramente la cara con un brazo.

Cuando todo acaba y el polvo se disipa todos contemplan a Tharion, inmóvil y serio, ante el inconsciente ladrón. Luego se vuelve y le mira de reojo...

Tharion: ... Recuerdalo.

Todos quedan mudos ante lo sucedido.

Farko: (Pensando) No es posible... No es posible... Ese joven... - Mira fijamente a Tharion. - Acaso ese joven acaba de usar eso... - Se incorpora sin apartar la vista de él. - Acabo de ser testigo... ¡Del Despertar de la Esencia!

Continuará... Editar

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